«El PRI sigue siendo el PRI, por eso nunca saldrá de donde López Obrador y nuestra querida presidenta los han enviado, del basurero de la Historia»
Ariadna Montiel
¿Qué podría decir la presidenta del Comité Ejecutivo Nacional de Morena después de la humillación que sufrió el oficialismo en Chihuahua? ¿O acaso ya se nos olvidó “la marcha de los 200 mil” en aquella entidad, en defensa de la soberanía nacional encarnada en la triste figura de Rocha Moya, que en números extremadamente alegres logró convocar a escasos 20 mil fanáticos de la Cuarta Transformación? Y, sin embargo, los resultados electorales en Coahuila, la tierra donde nacieron Francisco I. Madero y Venustiano Carranza, son cosa distinta:
Este fin de semana el PRI no sólo le pasó por encima “el carro completo” al morenismo en Coahuila, también aniquiló buena parte de la oposición en la entidad. De acuerdo con datos del PREP -el mismo que la reforma electoral de Claudia Sheinbaum intentaba desaparecer-, con el 100 por ciento de las actas computadas, el PAN, el PVEM y MC perdieron su registro en la entidad por no haber conseguido el umbral en las urnas, es decir el 3 por ciento de la votación total emitida.
Y aunque Coahuila siempre ha sido un centenario y anquilosado bastión priista, pues desde la fundación del PNR en 1929 ha sido gobernada ininterrumpidamente por el mismo instituto político, nunca había conseguido lo que este fin de semana: volverse un partido hegemónico en el marco de elecciones competitivas, al grado que Morena no pudo arrebatarle al PRI el triunfo ni en uno sólo de los 16 distritos locales.
¿Cómo explicar la derrota del oficialismo en Coahuila? ¿Nos encontramos frente a los primeros efectos negativos de “una campaña iniciada por la ultraderecha Norteamericana”, para seguir con las fantasías que se difunden en “La Mañanera”? ¿O acaso “el elefante en la sala”, del que Sheinbaum y Montiel no quieren hablar, es que la marca política del lopezobradorismo está tan desgastada que ya no es capaz de arrasar en las urnas?
En 2025, con respecto a los comicios de 2021, por ejemplo: Morena perdió 16 presidencias municipales en el estado de Veracruz; no obstante, Movimiento Ciudadano pasó de 18 a 41 alcaldías; mientras que en Durango el oficialismo perdió cuatro ayuntamientos, pero la coalición PRI-PAN mantuvo el control en 20 de los 39 municipios de la entidad.
Es evidente que Andrés Manuel López Obrador está perdiendo su fulgor, y que detrás de él está arrastrando a la Cuarta Transformación. Tan sólo habría que revisar los datos de AtlasIntel/Bloomberg que marcaron un desplome en la aprobación del expresidente de 12 puntos entre enero y mayo de 2026. Y el descalabro todavía es mayor si consideramos que, entre marzo de 2025 y mayo de 2026, la popularidad de Claudia Sheinbaum cayó 21 puntos porcentuales, de acuerdo con mediciones de Lorena Becerra.
Frente a la contundente realidad, y espantosa -por decir lo menos- para Palacio Nacional, queda evidenciado que la necesidad del oficialismo de colgarse de la figura de su Tlatoani “en retiro” no solo es patética, sino contraproducente, pues todo parece indicar que como resultado del conteo de los sufragios este 2027 dará inicio la resurrección moral de la oposición nacional.