¿En qué momento una fiesta de fútbol se volvió un riesgo de inestabilidad social o de violencia criminal?
La competencia de la FIFA, próxima a comenzar en la Ciudad de México, ha puesto en alerta a las autoridades federales y de la capital del país al punto de operar un blindaje al estilo de los grandes foros mundiales.
La diferencia es que, en ediciones anteriores, las zonas de aficionados, los alrededores de los estadios, siempre se convirtieron en auténticas verbenas públicas y, ahora, se preparan al convertirse en sitios ‘amurallados’.
El periodista Benito Jiménez (Reforma, 04/06/26) reveló que hay un plan coordinado entre diferentes corporaciones como Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana para proteger los espacios relacionados con la justa futbolística.
Aunque lo relevante no está en quiénes participan, sino para qué se han preparado.
Por ejemplo, según el periodista, en todos los puntos de acceso colocarán controles biométricos, además de la vigilancia con drones, binomios caninos, equipos especializados en explosivos e incluso, refiere, ya poseen protocolos para responder a eventuales ataques armados.
En los mundiales de 1970 y 1986 el país era totalmente diferente.
No hubo en esos casos necesidad de operativos para mantener al margen a la delincuencia ni a eventuales actos de terror.
Estas palabras no exculpan a ningún gobierno ni presidente por su legado ante la proliferación y violencia de los cárteles de la droga, pero tampoco puede ignorarse que la alerta de seguridad obedece en buena medida a las omisiones del obradorismo: ¡qué costo ha dejado la política de los abrazos y los no balazos!
Una cosa es que existan protocolos de seguridad para este tipo de eventos internacionales que mueven a millones de personas, y otra muy diferente, que se tenga la necesidad de un blindaje por el contexto del país, además de los riesgos naturales por las concentraciones de gente.
Así la fiesta del fútbol parece que será rodeada de cientos de granaderos con equipos especializados para atender emergencias de cualquier naturaleza.
Las mismas condiciones serán para la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey que, dicho sea de paso, son sedes de grupos como la Unión Tepito y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Por supuesto, en lo político, se convierten en pruebas de fuego para los secretarios Omar García Harfuch y del general Ricardo Trevilla Trejo, sin pasar por alto la responsabilidad de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada y de la presidenta Claudia Sheinbaum.
CAJA NEGRA
La Selección Mexicana no debería ignorar el uso político que comienza a realizarse con el jersey oficial por parte de diferentes políticos de Morena.
Apenas unos días atrás, en la celebración-informe de los dos años del triunfo de la mandataria federal, en prácticamente todas las ciudades donde hubo actos de este tipo, llegaron con la camiseta del Tri.
El problema es que existe un intento por relacionar al partido político y su movimiento con el equipo de fútbol y ha quedado demostrado que cuando se pone en práctica esa estrategia, resulta mal.
Aunque más allá de los resultados por el impacto de lo que se comunica, no es válido que la fiesta deportiva se ensucie y se quiera sacar raja política.