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Tren Interoceánico

Tren Interoceánico

Columnas viernes 17 de julio de 2026 - 06:59

El proyecto emblema del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Tren Interoceánico, enfrenta una grave crisis de seguridad.

Dos incidentes —uno con víctimas fatales— no es un buen récord para un sistema de transporte que pretendía ser ejemplo nacional e internacional de movilidad y competencia directa del Canal de Panamá.

Sin embargo, también hay una crisis política, porque desde Presidencia se empeñan en minimizar los hechos. Optaron por no llamar descarrilamiento para reducir el impacto mediático y de opinión pública, pero aún en un incidente como el que ocurrió, no puede decírsele de otra forma.

Es el momento de que el Gobierno Federal ponga un alto, organice este proyecto con estándares de calidad, audite el trayecto y las vías férreas y asuma con seriedad la situación para que no haya más contratiempos.

En el fondo se ha demostrado que los proyectos emblemáticos del obradorismo simplemente no han dado buenos resultados, no por ahora.

La refinería que se excedió de la inversión de 8 mil millones de dólares que sólo trabaja al 42 por ciento de su capacidad; un aeropuerto, el AIFA que sigue sin movilizar a los millones de pasajeros que se ofreció y que no ha resuelto la sobredemanda del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

A esa lista le podemos agregar el Tren Maya, la aerolínea que opera en números rojos y muchos otros proyectos más que exhiben la falta de calidad, proyección y análisis para ponerlos en funcionamiento.

La Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina son dos instituciones que también deben replantear su posición en el Estado Mexicano.
López Obrador encumbró a ambas en un ejercicio de alianza de poder, pero han demostrado que no son buenos para la construcción, ni la administración de empresas, incluso tampoco para la seguridad pública —porque su labor es de seguridad nacional—.

Están a tiempo de que cedan todos los proyectos a las dependencias como Turismo, infraestructura y Comunicaciones, Energía o Pemex, todas aquellas que cuentan con la experiencia para operar esas compañías.

Si no lo reestructura el riesgo de más incidentes comenzará a reproducirse a mayor velocidad y serán las y los mexicanos quienes paguen las consecuencias.


CAJA NEGRA

La secretaria del Medio Ambiente, Alicia Bárcena, reconoció la complejidad del saneamiento del río Atoyac debido a que las grandes empresas de la industria textil y del vestido, mayoritariamente las maquiladoras, encargan lavado a personas sin registro fiscal y los residuos como tintes los vierten al drenaje domiciliario.

Es una práctica recurrente, de muchos años atrás, tolerada por autoridades federales y hasta ahora visibilizada en el gobierno.

El problema ahora es cómo detectar a estas casas y familias que se emplean con bajos salarios, sin prestaciones ni seguridad social y que, además, ayudan a las grandes compañías a no incurrir en prácticas contaminantes.

Es una labor que requerirá más de un sexenio y que no permitirá ver el río limpio en un corto plazo.


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/CR

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