Las relaciones diplomáticas entre México y Perú han atravesado uno de sus momentos más tensos en la historia reciente. Todo comenzó con la crisis política en Perú en diciembre de 2022, cuando el entonces presidente Pedro Castillo intentó disolver el Congreso en un controvertido mensaje a la nación, lo que fue calificado como un intento de autogolpe de Estado. Castillo fue destituido por el Congreso y detenido mientras se dirigía a la Embajada de México en Lima para solicitar asilo. México, bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, expresó su respaldo a Castillo, considerándolo víctima de una persecución política y una destitución irregular.
La tensión escaló significativamente en noviembre de 2025. El gobierno peruano rompió relaciones diplomáticas con México tras la decisión de este último de otorgar asilo político a Betssy Chávez, ex primera ministra de Castillo y acusada de ser coautora del fallido golpe. Perú consideró esta acción como una injerencia inaceptable en sus asuntos internos. La ruptura fue unilateral y respondida por México como “excesiva y desproporcionada”. Desde entonces, los lazos bilaterales quedaron suspendidos, aunque se mantuvieron algunos canales consulares limitados.
En el desarrollo de esta crisis, la victoria electoral de Keiko Fujimori, líder de derecha de Fuerza Popular, en las elecciones de junio de 2026.
Fujimori, quien asumirá la presidencia el 28 de julio de 2026, ha manifestado públicamente su intención de restablecer las relaciones diplomáticas con México. “De mi lado habrá toda la intención para poder retomar las relaciones entre Perú y México”, declaró recientemente tras una actividad en Lima. Esta postura representa un cambio significativo, ya que busca abrir una nueva etapa en la relación bilateral, superando las divisiones ideológicas que marcaron el periodo anterior.
La presidenta Claudia Sheinbaum también ha mostrado disposición para reanudar los vínculos, siempre bajo los principios de no intervención y respeto mutuo, aunque ha señalado que esperará el momento oportuno y mantiene su postura respecto al caso Castillo. La relación entre ambos países tiene profundas raíces históricas, culturales y económicas. Como naciones hermanas en América Latina, comparten lazos en foros multilaterales como la CELAC, la OEA y la Alianza del Pacífico (aunque Perú no es miembro pleno). El comercio bilateral, la cooperación en turismo, migración y cultura han sido históricamente positivos. La ruptura diplomática afectó estos intercambios y generó un clima de incertidumbre en la región.
Existe una clara expectativa de que las relaciones diplomáticas entre México y Perú se restablezcan pronto bajo los nuevos gobiernos. La intención expresada por Keiko Fujimori abre una ventana de oportunidad para la reconciliación. Paralelamente, se espera que avance una solución humanitaria en el caso de Pedro Castillo, quien lleva más de tres años detenido. Recientemente, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU determinó que su detención fue ilegal y recomendó su liberación inmediata, un pronunciamiento que ha reavivado el debate sobre su situación.