«Por cierto que dicen que López Obrador le dijo Rocha que regresara. La política ficción, vamos a llamarle así, porque de ciencia no tiene nada, la política ficción está a la orden del día»Claudia Sheinbaum
Yo no sé si el Cártel de Sinaloa o Andrés Manuel López Obrador le dijo a Rubén Rocha Moya que regresara a encargarse de los asuntos de gobierno de Sinaloa; lo que sí sé, en cambio, es que no deja de ser lamentable que a dos años del ejercicio Claudia Sheinbaum tenga que reafirmar que ella, y nadie más que ella, ostenta la titularidad de la jefatura de Estado; mientras que no se atreve a referirse a su antecesor con el título que el decoro político le confiere: “expresidente” de México.
El simple hecho de que reiterada y sistemáticamente la titular del Poder Ejecutivo Federal le confiera a López Obrador una responsabilidad en el presente que constitucionalmente no le pertenece, sin duda ha coadyuvado, junto con muchos otros indicios -como la elevación de “Andy” López Beltrán a los altares de la soberanía nacional cuando le quitaron su Visa-, a difundir la metáfora creíble de la diarquía funcional entre Palenque y Palacio Nacional y hasta la idea -Porfirio Muñoz Ledo fue el primero en propagarla- de una Jefatura Máxima en formación.
Sin embargo la realidad poco o nada incide en una dimensión como la política que se mueve a través del juego de las apariencias. ¿Quién en su sano juicio, después de 33 horas de Rocha Moya al frente de la gubernatura de Sinaloa el pasado fin de semana, cree en el retiro tibetano de López Obrador? ¿En verdad el expresidente dedica todo su tiempo en su finca de triste memoria a manufacturar libros que no leen ni sus fieles ni sus adversarios?
Dejémonos de especulaciones, ¿con el apoyo político de quién regresó Rocha Moya al gobierno de Sinaloa y por qué pensó que tendría éxito? ¿Qué habrá pasado en México durante los últimos 112 días como para que el “no estás solo” que coreaba la presidenta Sheinbaum, la porra de gobernadores y el oficialismo enquistado en las cámaras de la Unión transmutara en el más frío abandono político que tarde o temprano se convertirá en exilio?
“Fuera máscaras” como diría el venerable de Palenque. ¿Es o no es Rocha Moya un “narcogobernador”? Si “no hay pruebas en su contra”, como asegura la Fiscalía General de la República, ¿por qué es tan incómodo para el oficialismo su regreso como Ejecutivo en funciones de Sinaloa?
Por ahora lo único que puedo decir es que pocas veces he estado tan firmemente de acuerdo con la presidenta: la única manera de entender el extraño multiverso de la Cuarta Transformación es desde la ficción.
P.d. Qué lejanos están aquellos tiempos donde el régimen de López Obrador se vanagloriaba con la trama delincuencial de Genaro García Luna, el efecto boomerang lo tienen de vuelta en la figura de Rocha Moya y la suerte de Morena será idéntica a la de Acción Nacional: la muerte en vida.