Cuando llevamos a verificar nuestro automóvil lo único que nos interesa realmente es que pase y nos den el holograma para poder seguir circulando, sin embargo, más allá de desconocemos todos los parámetros de medición de gases contaminantes que lo determinan y esos valores que arroja la máquina nos permite saber cómo está trabajando el motor del coche y hasta determinar si podremos pasar o no la siguiente verificación.
Independientemente de que nuestro coche apruebe o no el proceso de verificación vehicular, una vez que pase el proceso de inspección, nos entregarán una constancia de verificación vehicular donde, entre otros datos, contiene los valores de emisiones que fueron detectados con el motor en marcha, tanto en prueba estática como en prueba dinámica.
Dichos valores se comparan con los parámetros establecidos por la ley y si el motor de nuestro coche los cumple, entonces aprobaremos la verificación vehicular y obtendremos el holograma correspondiente.
Los números a los que nos referimos se pueden ver impresos en una tabla en la constancia de verificación vehicular, en la que se desglosa cada elemento que compone los gases contaminantes que salen del escape del auto y en qué cantidad están presentes, como producto de la combustión de la gasolina. Si la mezcla final o índice lamda se sale de los parámetros establecidos, el auto no aprobará.
LOS PARÁMETROS
De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana 041-SEMARNAT-2015, para vehículos que usan gasolina en modelos 1990 y anteriores, por cada millón de partículas que salgan del escape deben existir solamente 350 que sean de hidrocarburos (HC ppm), que la suma de monóxido y dióxido de carbono (CO+CO2) no supere el 16.5 por ciento en esa mezcla y que el valor de lamda permanezca en 1.05, para poder obtener un holograma. Estos son los límites máximos permisibles de emisión del método dinámico, es decir, con el coche en movimiento sobre los rodillos de la máquina.
Para vehículos 1991 y posteriores que usan gasolina la misma norma establece que, por cada millón de partículas que salgan del escape deben existir solamente 100 que sean de hidrocarburos (HC ppm), que la suma de monóxido y dióxido de carbono (CO+CO2) no supere el 16.5 por ciento en esa mezcla y que el valor de lamda permanezca en 1.05, para poder obtener un holograma. Estos son los límites máximos permisibles de emisión del método dinámico, es decir, con el coche en movimiento sobre los rodillos de la máquina.
El valor de lamda lo determina la lectura que registró el sensor de la máquina verificadora colocado directamente en el escape, a partir de correlacionar los valores de los elementos que forman los gases, primero con el motor encendido pero sin acelerar y después con el motor en marcha simulando que el vehículo está en movimiento, colocando las ruedas de tracción sobre rodillos.
CÓMO USAR ESTOS DATOS
Cuando nos sometemos a un análisis de sangre, los resultados muestran qué tan bien o mal andamos no sólo en los niveles de triglicéridos y colesterol, sino que, dependiendo del estudio, se puede determinar cómo están funcionando el hígado, riñones y otros órganos.
Es a partir de la lectura de dichos niveles que, cuando están rozando el límite seguro, tendremos que tomar medidas para mantenernos por debajo de la zona de riesgo, como alimentarnos sanamente, hacer ejercicio y, en algunos casos, tomar algún medicamento que el médico determine.
Una analogía similar podríamos emplear cuando, tras pasar la verificación de nuestro coche, nos entregan la constancia de verificación vehicular, en donde, tras realizar la medición de gases contaminantes, se encuentra una tabla con los valores que arrojó el auto luego de someterlo tanto a prueba dinámica como estática.
Al final del día, estos valores nos dan una idea muy clara de cómo está trabajando el motor del coche, es decir, si la gasolina se está quemando de forma eficiente. Pongamos un ejemplo. Para obtener el holograma 0 se deben cumplir los siguientes parámetros para vehículos a gasolina año modelo 2006 y posteriores:
Por cada millón de partículas que salgan del escape deben existir solamente 80 que sean de hidrocarburos (HC ppm), que la suma de monóxido de carbono y dióxido de carbono (CO + CO2) no supere el 16.5% en la mezcla y que el valor lambda permanezca en 1.03.
Cuando estamos por debajo de esos parámetros, significa que todos los sistemas involucrados en el funcionamiento del motor están correctos, sin embargo, si estamos rozando los límites o incluso igualamos las cifras que marca la ley, significa que es muy probable que la siguiente verificación no se apruebe si no hacemos nada al respecto.
Esto significa que en breve el testigo de check engine podría encenderse y que debamos realizar algún mantenimiento mayor para que todo regrese a la normalidad. Evidentemente, este testigo encendido en el tablero nos indica que algo en el motor ya no está funcionando al 100%.
Ante este escenario, una bujía en mal estado o que no responde de manera óptima encenderá la alerta del testigo; el mal funcionamiento del sensor del sistema de escape; una tapa del tanque de gasolina mal colocada, o que no funciona correctamente, o que el convertidor catalítico, encargado de transformar partículas nocivas en unas que dañan en menor medida el medio ambiente, ya no esté cumpliendo con su función.