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Helicóptero o Faro

Helicóptero o Faro

Columnas miércoles 12 de junio de 2024 - 22:51

Vivimos una vida basada en personajes externos. Desde pequeños nos han dicho quiénes somos, según perspectivas ajenas. Nos hemos convertido en el personaje de los diálogos ajenos, donde no hemos decidido nada más que adueñarnos de un papel que no tiene nada que ver con nuestra esencia.

Y cuando eso pasa, nos gusta engañarnos… es lo cómodo, aunque en el fondo sabemos que no somos lo que los demás eligieron para uno.

Sentimos la incongruencia siendo un actor que sigue los guiones que nos han vendido: la mamá siempre presente, la esposa sumisa, la amiga incondicional, la trabajadora incansable, el padre que no comete errores, el esposo que siempre provee. Esos roles que son aplaudidos por una sociedad tajante, inflexible e ignorante.

A menos que decidamos ser nuestra propia luz y sabiendo que podemos ser el ejecutor, el planeador y el escritor de nuestra propia vida, podremos tocar la libertad.

Le guste a los demás o no, podemos serlo todo. A pesar de que aparentemente creamos que no tenemos opción.

Por años, desde que tenemos uso de razón y hemos sido inconscientes, hemos interpretado el personaje que vive en la idea de alguien más. Yo soy la idea de las expectativas de mi pareja, soy la idea que mis hijos tienen de una madre, soy la idea de lo que mis papás consideran que es una buena hija… y así, todos de todos.

Y lo anterior se podría resumir a la idea que yo tengo de ser una mamá helicóptero o una mamá faro. Puedo seguir cada paso de mis hijos, o quedarme quieta y esperar a que mis hijos busquen esa luz (el faro) donde se sienten seguros.

Puedo imponer mi voluntad y seguir cada elección que escojan mis hijos y criticarla y decirles quién tienen que ser, o puedo ser ese faro y ofrecerles abrigo, contención y calidez para alumbrar y acompañar sus “malas” y “buenas” decisiones.

Puedo ser el actor de mi vida tomando las riendas o puedo seguir actuando con base a las expectativas ajenas.

Ser yo, escoger mis conductas y decidir ser mi propio faro implica mandar al carajo lo que los demás piensen sobre mi propia vida. Porque siempre están las opiniones ajenas, el guion en la cabeza de los demás que, la mayoría de las veces poco tiene que ver con el mío. Y podemos no estar de acuerdo con la gente con la que nos relacionamos todos los días, y elegir, aun así, estar en paz.

Yo puedo ser mi luz propia o condenarme a vivir bajo la luz de alguien más… que en automático se convierte en mi oscuridad.

Y puedo ser dos películas sucediendo al mismo tiempo. Puedo estar en paz soltando las expectativas y puedo dejar de tratar de controlar y de cambiar al otro. Puedo vivir mi vida y dejar de pretender llevar al otro a donde yo quiera que vaya.

Puedo dejar de ser helicóptero en la vida de mis hijos, de mi pareja, de cualquiera de mis relaciones… y puedo encontrar mi libertad soltando las ideas de lo que pienso que los demás deberían hacer y ser.

Puedo seguir siendo el personaje que se ve afectado por lo que los demás piensan de mí y que busca complacer, o puedo decidir vivir mi propia vida y dejar en paz a los demás.

Pero dime, ¿tú que decides, ser helicóptero o faro?

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/CR

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