«La Secretaria de la Defensa Nacional no tiene nada que opinar en relación a este asunto. Es un tema que lo lleva específicamente la Fiscalía General de la República o otras autoridades en Estados Unidos. El general Mérida Sánchez, él pasó a situación de retiro en el año 2022, y de ahí no tiene ninguna relación laboral con la Secretaría de Defensa Nacional»
Ricardo Trevilla Trejo
A finales de abril de este 2026 se destapó la cloaca en la que está sumergido Rubén Rocha Moya por una “oficina” de “asuntos sin importancia”, según el discurso propagandístico de Palacio Nacional. Y, sin embargo, esta semana el titular de la Defensa Nacional decidió romper el escrupuloso silencio en el que ha resguardado a la corporación, tiempo en que la Casa Blanca se ha convertido en una auténtica pesadilla para el oficialismo detrás del segundo piso de la Cuarta Transformación.
¿Acaso es muy normal que un general en retiro del Ejército Nacional, por su propio pie, termine esposado y encadenado de pies, manos -y hasta cintura- para comparecer ante una corte de justicia de un gobierno extranjero? ¿Qué motivó realmente a Trevilla Trejo a romper con el silencio que él mismo se había impuesto?
La respuesta se encuentra en lo profundo de una rama de complicidades que nos llevan a la recomendación de Mérida Sánchez por parte del alto mando militar para que asumiera la responsabilidad de la seguridad pública del estado de Sinaloa desde el 4 de septiembre de 2023 y hasta el 21 de diciembre de 2024.
En mi columna titulada “Y como diría Raúl Velasco: aún hay más”, publicada el pasado 4 de junio, compartía con usted lo que sigue:
«A escasos días del mensaje de la doctora presidenta en el Monumento a la Revolución, al pie de los restos de Venustiano Carranza, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas, la filtración de Los Angeles Times -el mismo diario que detonó la trama Rocha Moya- colocó a otros dos gobernadores en funciones, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, en el ojo del narcoestado mexicano».
«Nada es casualidad en Washington. Las investigaciones contra los morenistas iniciaron -o se intensificaron- posterior a la audiencia inicial del general en retiro Gerardo Mérida Sánchez bajo el reconocimiento de la Corte del Distrito Sur de Nueva York de “pruebas abundantes” que harán caer “como olas” a más políticos implicados en asociaciones con el crimen organizado».
«En consecuencia la filtración del diario no tardó en sacudir los cimientos de Palacio Nacional, al grado que durante La Mañanera de este 3 de junio nada quedó de la bravura desafiante mostrada por la presidenta Sheinbaum en la plaza pública, no quedándole más remedio que reclamar en tono quejumbroso: «¿qué intención con quitar la Visa, y además hacerlo público?» Acto seguido, se aferró a la duda “metódica”, dimensión teológica que en los últimos días se ha convertido en su único refugio frente a una realidad despiadada».
¿Vendrán más nombres de “pesos completos” de las fuerzas armadas, presuntamente vinculados con los cárteles de la droga que operan en este país? ¿La Defensa Nacional tiene juego en la partida de la asociación delictuosa en México? A juzgar por la tenacidad del presidente Donald Trump en este asunto, me parece que irremediablemente lo sabremos.