En el marco de la conmemoración de los 16 años de la partida de Carlos Monsiváis, El Universal rescató una entrevista concedida por el célebre cronista hace un cuarto de siglo, cuando Vicente Fox era presidente de México y Andrés Manuel López Obrador era jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Habrá que decir que por primera vez se publica el documento periodístico en su totalidad, incluyendo las partes más escabrosas que esta semana han puesto de cabeza las buenas conciencias del oficialismo. La entrevista comienza desde lo más íntimo: ¿quién es Carlos Monsiváis para Carlos Monsiváis? A partir de entonces se abre un caleidoscopio de memorias y testimonios que nos llevan a la historia de vida del periodista de lo cotidiano; de pronto Salvador Novo se asoma a la conversación, pero no a manera de un simple homenaje, sino únicamente para asegurar que hoy “la gran crónica se podrá hacer desde la televisión”.
De pronto, abruptamente y sin contexto previo, apareció el elefante en la sala: el mesianismo indisolublemente ligado a los liderazgos del PRD. Ahora el cronista se convierte en juez implacable de Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador:
«Andrés Manuel lo estimo mucho, pero la verdad está loco. Sufre desmedidos sueños de grandeza. Quiere llegar a ser un moderno Julio César o Nerón. Déjeme contarle que hace algunos años le di cobijo a Andrés Manuel López Obrador, cuando llegó huyendo de Macuspana, Tabasco, a los 19 años de edad, había asesinado accidentalmente a su hermano; lo tuve aquí en mi casa por espacio de nueve meses, pasé deliciosas y divertidas noches con él. López Obrador por dinero era capaz de hacer lo que fuera».
La entrevista sigue el orden del estudio del interlocutor: ninguno. La crisis de la izquierda, el caso Colosio, el papel de México en la Historia, para regresar al periodista más famoso de La Merced como rockstar de la televisión.
En su conjunto, el testimonio nos permite acercarnos a Monsiváis en primera persona. De hecho, se trata de un fragmento de un texto publicado por Edmundo Cázares el año pasado, dedicado a difundir el género a partir de 22 entrevistas íntimas a personajes como Jacobo Zabludovsky, María Félix y hasta Mario Moreno “Cantinflas”. Y, sin embargo, la sola puesta en duda de la heterosexualidad del tabasqueño por uno de sus más cercanos amigos, valió “el grito al cielo” de Sheinbaum como si todo el país fuera Guanajuato:
«La podredumbre a la que llegó El Universal es increíble, de no creerse. Y luego todos los que la repiten, que se dicen periodistas, de verdad no tiene nombre pues, una bajeza, pero la verdad es que habla de quiénes son, en qué nivelazo están, o sea, inventar estas cosas. ¿Qué proyecto de Nación puede salir de ahí, de esa podredumbre? Ninguno, no puede salir nada de ahí más que porquería».
Ciertamente la intimidad de las personas es asunto de TVyNovelas, no de la tribuna de una Jefa de Estado. Sin embargo, lo único que me preocupa es que no encuentro, entre las facultades del Poder Ejecutivo de la Unión, el encargo de vocera oficial del mandatario predecesor, no lo encuentro por ningún sitio de la Constitución.