Desde hace muchos años, los asiento del coche dejaron de ser sólo eso, simples componentes para viajar cómodamente en un coche, pues ahora, además de seguir brindando ese confort en cada recorrido en el coche, brindan protección y soporte al cuerpo, ofrecen función de masaje, calefacción, ventilación y ajuste de posición, pero en esta ocasión vamos a enfocarnos en la calefacción.
En la actualidad, los asientos con calefacción son un equipamiento que ya no es exclusivo de los coches premium. A grandes rasgos, los asientos calefactados cuentan con una resistencia eléctrica en su interior la cual, al activarse, calienta el asiento mediante corriente eléctrica al convertirla en calor, el cual se transfiere directamente al ocupante. Su principio es el mismo que el de una manta eléctrica o un calentador portátil.
Este sistema de calefacción va colocado entre el relleno de espuma del asiento (a la que se fija) y la tapicería del coche. Se trata de una almohadilla de fieltro donde van colocados varios cables, o hilos, que transmiten dicho calor, y que pueden ser fabricados en acero inoxidable, acero con níquel, zinc, cobre y otro tipo de elementos conductores, inclusive hasta en fibra de carbono.
A esto se suman otros elementos clave, como el controlador y un termistor de coeficiente de temperatura negativo, que monitorea la temperatura del asiento y la envía al controlador, que regula la temperatura. Esto evita que sea demasiado elevada, protegiendo al propio circuito y al ocupante de quemarse. Los asientos calefactables de los coches suelen alcanzar una temperatura superficial de entre 30°C y 40°C en sus niveles más altos, diseñada para ser confortable y segura sin causar quemaduras.
Sin duda, manejar un coche con asientos calefactados en invierno es uno de los grandes placeres de la vida y aunque podría parecer un desarrollo moderno, lo cierto es que el primer coche con asientos calefactables fue el Cadillac Fleetwood de 1966 como opción, por unos 78 dólares (1.,000 dólares actuales teniendo en cuenta la inflación); pero no fue hasta 1972 cuando se incluyó de serie por primera vez en un coche, con el Saab 99.
Entre los cuidados que debemos tener con asientos que cuenten con esta tecnología, Ford señala que debemos “evitar colocar objetos pesados en el asiento, accionar el asiento térmico si se ha derramado agua o cualquier otro líquido sobre el asiento (se debe secar perfectamente el asiento) y accionar los asientos térmicos a menos que el motor esté en marcha ya que, de lo contrario, se puede descargar la batería del vehículo”.
Kia, por su parte, señala que “al limpiar los asientos, no utilice disolventes orgánicos como disolvente de pintura, bencina, alcohol y gasolina. De lo contrario, podría dañar la superficie de la calefacción o de los asientos. Para evitar el sobrecalentamiento de la calefacción de los asientos, no coloque nada sobre los asientos que aísle contra el calor como por ejemplo mantas, cojines o fundas mientras la calefacción del asiento está funcionando. No cambie la funda del asiento, podría dañar el calefactor del asiento o el sistema de ventilación por aire”.
TODO CON MODERACIÓN
Un elemento muy cómodo sin duda alguna, aunque se deben considerar algunas precauciones para su uso. Por ejemplo, Ford indica advertencias sobre el uso de los asientos calefactados en sus autos: “Las personas que no sientan dolor en la piel debido a una edad avanzada, enfermedad crónica, diabetes, lesión de médula espinal, medicación, ingesta de alcohol, agotamiento u a otras condiciones físicas, deben tener cuidado al utilizar el asiento calefactado. El asiento calefactado puede causar quemaduras incluso a temperaturas bajas, especialmente si se utiliza durante largos periodos de tiempo”.
Por otro lado, en el manual Indicaciones generales de seguridad para todos los vehículos comerciales de la marca Volkswagen, en el apartado calefacción y ventilación de los asientos, se indica que “aquellas personas cuya percepción del dolor o de la temperatura se halle afectada total o parcialmente por la toma de medicamentos o por algún tipo de parálisis o enfermedad crónica (p. ej., la diabetes) podrían sufrir quemaduras o hipotermia en la espalda, gluteos o las piernas al hacer uso de la calefacción o la ventilación de los asientos.
“Estas lesiones podrían tardar mucho tiempo en curarse o no llegar a curarse nunca completamente. Si su percepción del dolor o de la temperatura se halla afectada, no utilice nunca la calefacción ni la ventilación del asiento, deje desactivada la función de climatización automática de los asientos al emprender la marcha y no utilice el modo automático de la climatización de los asientos. Si tiene dudas sobre su estado de salud, acuda a un médico.”
Por su parte, Mazda señala que “el calor de la calefacción del asiento puede estar demasiado alto para algunas personas y puede provocar quemaduras de baja temperatura en bebés, niños pequeños, personas mayores y personas con dificultades físicas; personas con piel delicada; personas que estén muy fatigadas; personas intoxicadas y personas que hayan tomado medicamentos que inducen al sueño, como píldoras para dormir o medicamentos para los resfríos”.
Además, el fabricante japonés indica que no se debe activar la calefacción del asiento si sobre el se encuentra un elemento que tenga la capacidad de retener humedad, como una sábana o almohadón ya que el asiento podría calentarse excesivamente y causar quemaduras de baja temperatura.