A unos días de que se cumplan dos meses desde que se publicó la imputación de una Corte estadounidense en contra del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y otros colaboradores, hay una evidente apuesta al olvido.
La Fiscalía General de la República sepultó el tema en lo más profundo de sus instalaciones, en donde no salga a la luz y de tal suerte conceda impunidad a uno de los personajes más cercanos del expresidente Andrés Manuel López Obrador y, por ende, de la Cuarta Transformación.
La fiscal Ernestina Godoy ha mantenido silencio para mantener en muy bajo perfil uno de los escándalos de mayor relevancia del grupo en el poder.
Incluso, en beneficio de la 4T, después de que crearon una campaña intensa de desprestigio en contra de la panista de Chihuahua, Maru Campos, de pronto, sin mayor explicación, enviaron este debate político-constitucional a la congeladora.
¿De qué forma esa decisión influyó en reducir la tensión y la constante vigilancia sobre Rocha Moya?
Resultó significativo, porque apagaron un intercambio de acusaciones en el que metieron a la oposición.
Si no se habla de Maru Campos, tampoco se habla de Rocha Moya.
La intensidad del debate disminuyó y las instituciones a cargo del poder en turno ya tomaron la decisión de dejar pasar.
A diferencia del caso en el que estuvo envuelto el general Salvador Cienfuegos, ahora no hay ni siquiera indicios de un avance en la investigación contra el gobernador con licencia.
Con Cienfuegos se hizo pública una versión inverosímil: no hay nada que perseguir en México; en el lío de Rubén Rocha ni eso, simplemente un silencio sepulcral.
Es una estrategia conveniente a la Cuarta Transformación por la cercanía con el proceso electoral de 2027, y la evidencia de que representa un problema es que para acallar este caso se legisló la ‘intervención extranjera’ como nueva causa de nulidad de elecciones.
Desde la perspectiva que se desee, el propósito es que nadie mueva nada esperando que en Estados Unidos se lleve más tiempo en volver a abordar las imputaciones de los vínculos de “Los Chapitos” con personajes políticos mexicanos.
Es más, la misma presidenta Sheinbaum, que nunca perdía ocasión para recriminar a medios de comunicación y periodistas sobre no hablar de Genaro García Luna, ese nombre ya desapareció —momentáneamente— de la escena.
No olvidemos que en política comenzaron a nombrar que Rocha Moya es el nuevo García Luna.
Durante 60 días no hay avances sustanciales y todo parece transitar al olvido. La sociedad mexicana no lo debe permitir.
CAJA NEGRA
Otro de los personajes que goza de los beneficios del silencio y la impunidad es el senador Enrique Inzunza. No sólo no ha pedido licencia a su cargo legislativo, sino que pese a enfrentar congelamiento de sus bienes, aún recibe su dieta.
No hay que perder de vista que el periodo ordinario de sesiones comienza hasta el 1 de septiembre y, mientras tanto, no hay nadie que ponga orden sobre la responsabilidad del morenista.
Sólo hay un punto de justicia política, y consiste en que Inzunza de plano no podrá competir por un cargo de elección popular por obvias razones.