facebook comscore
El amor en los tiempos del Coronapocalipsis

El amor en los tiempos del Coronapocalipsis

Columnas lunes 23 de marzo de 2020 - 07:46

El problema no serán estos días de guardar, ni el hecho de "achatar" la curva del crecimiento exponencial de la epidemia. Si lologramos en unos meses estaremos en otra situación con respecto al virus, pero se habrán  acabado muchas de las cosas que pensábamos normales. O al menos estaremos revaluando nuestra sociabilidad en pleno. Una de las consecuencias del COVID-19 será la crisis económica, la franca recesión. La pandemia dejará millones de pobres en el mundo, mas que los propios decesos. En Estados Unidos seguro habrá una recesión que golpeará
a los países más pobres. No importa cuánto dinero inyecte la FED o cuántos estímulos fiscales invente el gobierno -que respondió tardíamente y pagará las consecuencias, tal vez impidiendo que Trump se reelija-, quedaremos marcados por estos meses de cuarentena, por el desaceleramiento de las economías, y por el brutal desempleo que será consecuencia lógica de la cantidad de negocios (restaurantes, bares, conciertos, y un sin fin de etcéteras, como las pobres librerías) que irán a la quiebra.

Giorgio Agamben criticaba en un artículo al inicio de la pandemia, la capacidad de coerción estatal -biopolítica de los estados de emergencia. Lo que el filósofo no preveía era la brutal crisis de salud pública en su propio país natal, Italia, y en Europa.

No podía en ese momento pensar que en las democracias liberales mucha gente opta por quedarse en casa por responsabilidad, además de por las prohibiciones estatales. La época de las post-soberanías ha quedado en entredicho -y todo el modelo neoliberal- al cerrarse las fronteras, mandar a todo mundo a sus países de origen y tratar de controlar la enfermedad dentro de los límites territoriales del estado nación.

Las otras consecuencias, las de más largo plazo, sin embargo, tendrá que vérselas con la nueva sociabilidad.

¿Seguiremos asistiendo a conciertos, a eventos masivos o ganará para siempre el streaming y el mundo virtual? ¿Volveremos a ir al cine o veremos las películas en nuestras plataformas, con distancia social ya permanente? ¿Pediremos todo a casa para no entrar en contacto con nadie en la calle? ¿Qué pasará con los restaurantes, con los bares cuando esta crisis epidemiológica termine? ¿Habrá algunos negocios de la hospitalidad que
sobrevivan? Una vez que esto pase, la gente en grupos pequeños preferirá, creo yo, juntarse en casa de alguien, sabiendo que todos están sanos.

¿Y la educación? Criticábamos mucho la educación en línea, especialmente la universitaria, y ahora es una realidad mundial y se demostrará a mi juicio lo robusto que puede ser el sistema y las plataformas. Incluso habrá mucho "contacto" presencial entre maestros y alumnos, echando por traste el manido argumento de que se necesita la presencia física del educador en la clase.

¿Cuántas normas que dimos por verdaderas caerán? Por ejemplo, ahora las aerolíneas están dejando a los pasajeros pasar con enormes geles de alcohol para desinfectar las manos. ¿Y entonces, no era que después de unas onzas podíamos hacer estallar los aviones? ¿Quién decidió después del 9/11 la cantidad?

Sabremos mucho de lo absurdo de las normas, de las cantidades. ¿Estaremos dispuestos, sin embargo, a que simplemente por qué sí se nos impongan otras igual de arbitrarias a la luz del coronavirus o tendremos la conciencia biopolítica para no dejarnos manipular?

Son más preguntas que respuestas, por supuesto. De hecho, toda nuestra vida en cuarentena estos días es una gran pregunta.

¿Podemos convivir con toda nuestra familia encerrados las 24 horas del día? En México ya tuvimos el virus H1N1 y quince días de encierro, pero ahora parece que serán meses. Vamos a aprender a trabajar desde casa -y muchas empresas empezarán a hacerlo de manera rutinaria después de estos meses de encierro. En Japón, lo comentaba Aurelio Asiain, la gente guarda una distancia física siempre, quizá nosotros aprenderemos a hacer lo propio. No seremos los mismos, el orden económico mundial habrá cambiado sustancialmente, nos habremos dado cuenta de que los gobiernos chicos no sirven, que se necesita al estado como garante de la salud -no solo del control-, de la educación e incluso de la sobrevivencia económica de los más débiles. La precariedad laboral, social, alimentaria, de salud en la que el neoliberalismo nos sumió mundialmente habrá tocado fondo.

Los sistemas de salud -Italia es un ejemplo doloroso- tendrán que rehacerse y fortalecerse. Mientras tanto los dejo con algo que leí recién: redefinamos distancia social, pensemos mejor en distancia física y en solidaridad social, nos va a hacer mucha falta.

Envie un mensaje al numero 55-11-40-90-52 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Lo que usted ordene, Mr. Trump Columnas
2026-07-20 - 21:17
La foto del Mundial 2026 Columnas
2026-07-19 - 23:16
El T-MEC y el reto salarial en México Columnas
2026-07-19 - 23:15
Tren Interoceánico Columnas
2026-07-17 - 06:59
Que también viaje seguro Columnas
2026-07-17 - 06:59
+ -