El cuerpo, la conciencia y la extrema necesidad son espacios libres de Derecho. Los médicos son profesionales de la salud, forjados en la ciencia no en el dogma religioso; y aunque la Constitución les permite, como cualquier otro ciudadano mexicano, profesar su libertad de culto; en su calidad de servidores públicos de un Estado secular, el personal de la salud no tiene ningún derecho a objetar conflictos de conciencia al momento de practicar un aborto.
“Porque soy médico católico me niego a… ”. El argumento es ridículo: es como si una enfermera “Testigo de Jehová”, en virtud de su sistema de creencias, se negara a practicarle a un paciente una transfusión sanguínea. O más absurdo todavía: que un ginecólogo fundamentalista en México o en Egipto le negara la atención médica a una mujer por el simple hecho de presentarse a consulta sin portar una burka.
¿Desde cuándo en las Facultades de Medicina se imparte catecismo? ¿En qué parte de las sagradas escrituras se encuentran los principios de anatomía, teoría molecular o los tratados de cirugía obstétrica? Si cada página de los libros de bioquímica y hasta de paleontología niegan contundentemente que “de la costilla del hombre se hizo una mujer” -parafraseando el Génesis 2.22- entonces, que me expliquen los médicos objetores ¿por qué, cuando eran estudiantes no apelaron a su “objeción de conciencia” y abandonaron las aulas de las universidades para incorporarse a los conventos y seminarios, un sitio idóneo para gente que padece este tipo de tormentos?
Aquellos profesionales de la salud que crean que incurren en homicidio al practicar un aborto, privilegiando sus creencias por encima de la decisión de las mujeres sobre sus propios cuerpos; sólo me queda decirles una cosa: compórtense como lo que son, profesionales forjados en la ciencia médica y, en última instancia, recuerden que siempre podrán encontrar en el sacramento de la confesión el perdón de los pecados.
Finalmente, a los legisladores morenistas que están promoviendo tan efusivamente en Puebla una medida tan regresiva, debemos señalarles que pretenden legislar a contracorriente del criterio expuesto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. ¿Qué necesidad que el Congreso del Estado se enfrente al escándalo mediático de una acción de inconstitucionalidad? Dejen el escapulario en casa y compórtense como lo que son: legisladores de un movimiento de izquierda que respeta, por encima de todo, el derecho de las mujeres a decir sobre su propio cuerpo.