El terrible caso de la violación tumultuaria pergeñada cuando Gustavo Huerta Yedra era fiscal metropolitano ha generado mucho, demasiado, exagerado asco.
Lo publicado en mi anterior columna provocó también , faltaba más, una gran indignación.
Muchos lectores me piden que dé a conocer el nombre del conductor de un noticiario radiofónico que no sólo azuzó y ofendió a la mujer violada, sino que también participó en los asquerosos hechos.
(Para no entorpecer las investigaciones, me guardo por lo pronto esa información).
La trama macabra contó además con la abierta complicidad de algunos empleados de un lujoso hotel situado en el Centro Histórico de Puebla.
La víctima fue revictimizada en varios momentos.
Su calvario duró cerca de tres horas.
A lo largo de ese periodo, el locutor de noticias repartió “globitos” —condones—, incitó a los violadores y terminó gritándole “¡cállate, puta!” a la multicitada, una vez que todo había terminado.
Con lujo de violencia, la tiró a la cama y le dijo que se largara.
Humillada, ofendida, la mujer presentó una denuncia ante la agente del Ministerio Público en funciones, Guadalupe Aguilar Alonso, responsable del Tercer Turno de la Agencia Especializada en Violencia Familiar y Delitos Sexuales de la FGE.
Era el 29 de octubre de 2017.
El tortuguismo se adueñó del caso.
Pese a que la violación es un delito que se persigue de oficio, el caso fue congelado.
Una mano muy poderosa lo lanzó a la zona de los archivos muertos.
Nadie acudió al hotel, nadie solicitó los videos de las cámaras de seguridad, nadie volvió a entrevistar a la denunciante.
Cada vez que ella acudía a la Fiscalía, cuchicheaban detrás suyo y terminaban dándole las largas que les dan a la víctimas en este país.
Por fin, después de mucho insistir, y tras hacerla esperar horas, le entregaron una copia de su valiente declaración.
El expediente es muy puntual y termina por avergonzar a quien lo lee.
Los culpables van a perder el sueño por lo pronto.
Perderán algo más posteriormente.
El Día en que el Grillo Obtuvo su Libertad. La noche del lunes 28 de mayo de 2018, el célebre Grillo fue detenido en la gasolinería British Petroleum, ubicada en Diagonal Defensores de la República y bulevar 18 de Noviembre, en la ciudad de Puebla.
Dos días después, sin haber sido puesto a disposición de un juez de control, fue liberado.
¿Qué pasó ahí?
¿Quién dejó ir a uno de los capos más buscados en los últimos años?
El autor de la generosa concesión tiene nombre y apellidos: Gustavo Huerta Yedra, quien por esa época era fiscal metropolitano.
Él mismo justificó su acción ante la prensa.
Así lo publicó El Sol de Puebla el jueves 31 de mayo:
“Christian N, alias "El Grillo" y sus cuatro acompañantes (…) fueron liberados debido a que solamente se les relacionó con el delito de cohecho, informó el Fiscal de Investigación Metropolitana, Gustavo Huerta Yedra.
“Referente a la portación de armas, al ser un delito de competencia federal, se dio curso a la dependencia para continuar con las investigaciones, agregó el funcionario de la Fiscalía General del Estado (FGE), al ser cuestionado sobre la liberación de Christian N y sus ’cómplices’, cuando existían sospechas de que el sujeto estaba relacionado a una peligrosa célula criminal, presuntamente dedicada al narcomenudeo y asaltos”.
De no ser por el gobernador Miguel Barbosa Huerta, el Grillo seguiría gozando de su libertad, y, en consecuencia, también los otros peligrosos capos que han venido cayendo.
Sobra decir que desde antes de que asumiera la gubernatura, Miguel Barbosa tenía en la cabeza a ese personaje que de manera tan campante fue puesto en libertad por Huerta Yedra, quien, al decir de fuentes ligadas a la Fiscalía, “litigaba las órdenes de aprehensión y los asuntos por fuera, y los llevaba con su hermano Ruben (actual magistrado administrativo)”.
En varias ocasiones, el gobernador ha dicho que el Grillo fue protegido por varios funcionarios de los gobiernos anteriores.
Hoy queda claro que uno de ésos fue nada menos que quien fungía como fiscal metropolitano.
¿Qué pensarán de ese contubernio en Casa Aguayo?
Nota Bene: como premio por sus destacados servicios, Huerta Yedra fue enviado como subsecretario de Investigaciones a la Secretaría de Seguridad Pública, primero, y luego fue convertido en notario de Cholula.
Jura en diversas mesas que están a punto de darle los sellos para echar a andar su notaría.
Qué feliz hombre.
El Caso Bartlett. La noche del martes, Marcelo Ebrard envió una indirecta a los señores Bartlett al declarar que la venta de ventiladores a México era un acto solidario de los gobiernos de Estados Unidos y China, “pues actualmente es difícil encontrarlos” y son “vendidos muy caros”.
Segunda indirecta: la mañana de este miércoles, el diputado Porfirio Muñoz Ledo dice en un tuit que el “imperio de la corrupción se instaló en la pandemia”, y dijo que era urgente la intervención de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) “para evitar la intermediación y hacer compras directas a los proveedores”.
(El hipócrita lector recordará que el hijo de Manuel Bartlett no fabrica ventiladores. Sólo los vende. Es decir: es uno de los intermediarios a los que reprueba Muñoz Ledo).
El tercer acto es brutal: en entrevista con el diario español El País, Santiago Nieto dice que la UIF investigará la compra de ventiladores al hijo de Bartlett.
Ufff.
¡Cuántas indirectas en tan breve tiempo!
¿Será que ahora sí?