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El resultado de los ceros

El resultado de los ceros

Columnas miércoles 12 de agosto de 2020 - 00:26

Mientras la mayoría de los mexicanos, desde la infame realidad de la banqueta, estamos verdaderamente aterrorizados por los millones de empleos perdidos, los recortes salariales, el aumento de la pobreza laboral, el regreso a las tele-primarias y tele-secundarias -y lo que esto implica para la vida cotidiana de los padres de familia-, la delincuencia creciente, la impunidad galopante y, desde luego, nuestra principal preocupación en estos últimos días: cómo evitar ser parte de la tómbola del otro medio millón de contagios de Covid-19 que aún le resta cobrar a esta pandemia a causa de una estrategia gubernamental malograda combinada con la más indolente de las irresponsabilidades colectivas; la clase política mexicana de todos los colores y sabores, en un infame contraste, desde la comodidad de la Suburban está apostando al descrédito o a la popularidad -según desde el instituto político dónde se mire- del presidente López Obrador para presentarse como una opción rentable frente a los ojos de un electorado mucho más precarizado e irritado que la última vez que acudió a las urnas.

Los preparativos del proceso electoral están en marcha, la tragicomedia electoral mexicana llegará a la cita puntualmente con o sin vacuna, y a pesar de una contracción económica de 8.8 puntos del PIB la elección nos constará a todos los contribuyentes 8 mil millones de pesos; una cifra de vergüenza para un país que no ha superado la pobreza alimentaria pero sí ha optado por declararle la guerra a los productos chatarra. Pero ahí no acaba la cuenta de los ceros: el año de la pandemia 500 diputados y 128 senadores, junto con los salarios del personal administrativo de ambas cámaras, no costarán a los mexicanos más de 13 mil 540 millones de pesos –según el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020-. La pregunta es obligada: ¿cuál es el resultado detrás de tantos ceros?

Analicemos el desempeño tan sólo del primer año de la LXIV Legislatura. A pesar de que existe un partido mayoritario que en la realidad de los hechos es un archipiélago de coaliciones que no han superado las rencillas de su momento fundacional; con 259 curules y la presidencia de 23 comisiones Ordinarias: San Lázaro sólo pudo aprobar el 6 por ciento de 1,800 iniciativas presentadas; en el Senado de la República, el contrapeso territorial de los humores de la representación popular, las cosas no fueron muy distintas: con una mayoría de 59 escaños y la presidencia de 22 comisiones Ordinarias, el recinto de Av. Reforma sólo pudo dar luz verde al 7 por ciento de las 936 iniciativas presentadas.

“Mucho ruido y pocas nueces”, diría el distinguido William Shakespeare si tuviera el infortunio de presenciar la singular antesala de las precampañas mexicanas; pues, como ha podido usted constatar: el resultado de los ceros del Congreso es casi igual a cero.





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/CR

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