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¿Por qué buscamos el amor?

¿Por qué buscamos el amor?

Columnas jueves 08 de abril de 2021 - 05:49

El amor romántico viene con el nacimiento de las NOVELAS escritas con gran imaginación sobre todo durante la construcción de las primeras líneas ferroviarias hace más de 200 años en la Gran Bretaña y España. En esas épocas cuando mujeres solitarias viajaban en vagones y veían, la mayoría por primera vez en su vida, un desfile de hombres paseándose frente a sus ojos y de los cuales, con sólo una mirada, sabrían que es el amor de su vida.

Estas obras precursoras del romanticismo del siglo XIX, quizás junto con los cuentos de Disney, sean las “culpables” de esas ideas incrustadas en nuestro cerebro femenino reptiliano repitiéndonos constantemente la frase: encuentra al amor de tu vida. Ese hombre que te enamorará con sólo una mirada… y cuando lo encuentres serás feliz por el resto de tus días... ese es tu propósito de vida, el sentido por el cual existes, el amor puesto en alguien más siendo el responsable de tu felicidad “eterna”.

Autores como Jane Austen con su obra magna Orgullo y Prejuicio, narrándonos el amor “imposible” entre dos personas de diferentes clases sociales, pero queal lucharpor su amor todo lo logran, probablemente tengan gran responsabilidad en el deseo constante de las mujeres por querer encontrar el amor en alguien más.

O las hermanas Brönte con Cumbres Borrascosas, mostrando un remolino innovador de emociones explosivas, un gran afecto y al mismo tiempo odio entre sus personajes donde también se muestra el deseo por demostrar el amor “imposible” entre dos sujetos con condiciones económicas heterogéneas. Y Jane Eyre, escrito por otra de las hermanas Brönte, quien siendo institutriz termina enamorándose de su “patrón” el señor Rochester, quien le pide que se case con él… y aunque el final no es como lo piensan, narra una historia de amor muy romántica.

Otro gran autor enamorado del amor utópico e IDEALIZADO que nos dejó un legado de romanticismo inalcanzable fue Alexandre Dumas, con su libro La Dama de las Camelias, en el que cuenta la historia de una prostituta que se enamora de uno de sus amantes, un joven burgués, y aunque el amor no triunfa, el autor muestra el arquetipo de una mujer independiente, auto suficiente, con una gran confianza en sí misma, quien lucha por escapar de las cadenas del patriarcado de su época impulsada por el amor. Nathaniel Hawthorne, conLa Letra Escarlata, escribe sobre una mujer adúltera que es obligada a portar la letra A en sus vestiduras y es despreciada y condenada por su sociedad…

¿Quién la “rescata”? un hombre, obviamente.

Y por último, pues ya no tengo más espacio, no por falta de literatura europea del S. XIX, está Gustave Flaubert, con Madame Bovary, quien remata esta columna con su idealismo por encontrar el GRAN amor de su vida. Este ícono femenino, lectura obligada hasta la fecha, es el símbolo de una mujer en toda la extensión de la palabra, quien se escucha a sí misma y no le importa el qué dirán. Una señora que persigue sus ideales y que prueba diferentes caminos para encontrar al verdadero amor, ese amor que le satisfaga todas sus necesidades y por quien será capaz de vivir el escándalo social.

¿Te identificas con alguno de estos personajes? O quizás nada más con la narrativa de que el amor lo puede todo… quizás por eso buscamos un amor idealizado que será la inspiración absoluta para alcanzar nuestra felicidad.

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/CR

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