La temporada de gripe en Estados Unidos podría adelantarse este año debido a una circulación inusualmente temprana del virus de la influenza, especialmente en la costa oeste. Investigadores han detectado un porcentaje elevado de pruebas positivas para esta época, lo que ha llevado al virólogo Scott Hensley, de la Universidad de Pensilvania, a advertir que, de continuar la tendencia, sería una temporada increíblemente temprana para el país.
En México, la Secretaría de Salud reportó hasta el 28 de septiembre 787 casos confirmados de influenza y 11 defunciones durante la temporada interestacional de 2026. Esta cifra representa un incremento notable en comparación con años anteriores. Los estados de Yucatán, Ciudad de México, Quintana Roo, Hidalgo y Sinaloa concentran el 62.9% de los casos confirmados.
Las autoridades sanitarias de ambos países mantienen una vigilancia epidemiológica constante. En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) monitorean la evolución de la temporada, mientras que en México la Secretaría de Salud es la encargada de recopilar y difundir la información sobre los casos. Durante la temporada interestacional de 2026, México notificó 33,829 casos sospechosos de influenza e infección respiratoria aguda grave, de los cuales 787 fueron confirmados como influenza.
La distribución por subtipo en México muestra un predominio de influenza B, con 67% de los casos, seguido de influenza A(H3N2) con 25.9%, influenza A no subtipificada con 3.9% e influenza A(H1N1) con 3.2%. En contraste, en Estados Unidos el subtipo predominante es la influenza A(H1N1), que representa el 96% de las muestras analizadas. Además, se ha identificado una mutación en el virus H1N1 que podría afectar la eficacia de los anticuerpos existentes.
El adelanto de la temporada de gripe y el aumento de casos de influenza son relevantes porque pueden ejercer presión sobre los sistemas de salud y saturar los servicios médicos. Ante este panorama, las autoridades recomiendan a la población vacunarse lo antes posible para reducir el riesgo de infección y complicaciones. La vigilancia epidemiológica constante y las medidas preventivas son fundamentales para mitigar el impacto en la salud pública.