Los principios rectores de la Cuarta Transformación, los mismos enarbolados por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador parecen quedar, poco a poco, en el olvido.
Cada vez son más las figuras de Morena o de los partidos políticos aliados que muestran desinterés, apatía o simplemente renuencia a cumplir la letanía del ‘no mentir, no robar y no traicionar al pueblo’.
Sale a la escena Alejandro Gertz Manero, quien por años se desempeñó como titular de la Fiscalía General de la República (FGR) pero actuó alejado de la auténtica procuración de justicia y además con una vida llena de lujos y excentricidades.
Más recientemente se supo de la presidenta municipal de Tenancingo, Estado de México, quien, según autoridades competentes, fingió un secuestro para pedir rescate y el monto sirviera para cubrir un desfalco en las finanzas del Ayuntamiento equivalente a 40 millones de pesos.
Nancy Nápoles Pacheco ha desmentido los resultados preliminares de la indagatoria de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, sin embargo, no negó la existencia del faltante millonario en el erario.
Sumida en el escándalo político, trata de limpiar su reputación regalando playeras de la Selección Mexicana a cambio de que la gente entregue ayuda en especie.
Otro caso más sorprendió cuando se supo que la gerente del Banco del Bienestar localizado en los límites de Guadalupe y Apodaca, en Nuevo León, había orquestado un robo de 5 millones de pesos para cubrir un desfalco.
En un nivel de mando menor también pasaron los buenos años del principio de ‘no robar’, así que optó por salvarse con cargo al dinero de las y los mexicanos.
¿Por qué en tan poco tiempo se corrompieron esos principios en muchos personajes de la Cuarta Transformación?
¿Por qué se abandonó ese ideal obradorista de limpiar las escaleras de arriba hacia abajo para eliminar las prácticas ilegales del pasado? ¿No se decía a los cuatro vientos que no eran iguales a los anteriores?
Aquí se enlistan tres ejemplos, pero no son los únicos.
A lo largo del país vemos funcionarios públicos de diferentes niveles jerárquicos en la estructura pública que robaron, mintieron o traicionaron al pueblo. Este es uno de los factores de descontento social en algunos puntos del país, porque hay que reconocerlo, no es una inconformidad generalizada.
Sin embargo, ahí está latente esa realidad, misma que exhibe la debilidad de ciertos perfiles –tampoco es generalizado–, en donde se llenan los bolsillos y viven vidas de lujo y ensueño.
CAJA NEGRA
Al ritmo al que caen perfiles, por mucho que sean de baja jerarquía en el movimiento, destruyen una identidad levantada a partir de la imagen de la honestidad valiente.
El principal foco rojo lo ostenta Andrés Manuel López Beltrán, el mismo que hoy busca contender por una diputación federal en uno de los distritos de Centro, en Tabasco.
Si los de más arriba demuestran comportamientos de frivolidad, con lujos y excentricidades; o bien, roban, mienten, traicionan, el grupo en el poder y no la oposición es quien prepara su propia caída, salvo que comprendan los errores que cometen y actúen realmente en un sentido diferente.