«Reiteramos nuestro compromiso de bajar el precio de las gasolinas, el diésel, el gas y la energía eléctrica, en beneficio de consumidores, transportistas y pequeños y medianos empresarios. Para que se tenga una idea, si ya estuviésemos en el gobierno, si Morena estuviese gobernando México en estos momentos, la gasolina no costaría 14 pesos por litro, costaría cuando mucho lo que cuesta en Estados Unidos, 10 pesos el litro».
Andrés Manuel López Obrador
2017
Claramente lo que proponía AMLO era un absurdo del tamaño de su desvergüenza, sólo posible en un país donde las promesas de campaña son un cheque al portador del elector más iluso posible. Y, sin embargo, mucha gente lo creyó fervientemente; al igual que creyeron que con una inversión de 20 mil 900 millones de dólares, en la construcción de la refinería de Dos Bocas, México iba a rescatar su amada soberanía energética.
Tan sólo habría que revisar el costo promedio del litro de gasolina regular durante la primera semana de enero de 2026, antes de la escalada internacional en los precios del crudo: mientras la gasolina se compraba en los Estados Unidos en $13.66 pesos por litro; en México, ya con la paridad intercambiara, se consumía en la escandalosa cifra de $23.37 pesos.
Para dar mayor contexto, quizá sería necesario traer a cuento lo publicado aquí mismo a principios de marzo pasado:
«El optimismo de la presidenta Claudia Sheinbaum, en el marco de los ataques militares coordinados por Israel y Estados Unidos, no tiene sustento macroeconómico. El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), supone una fracción mínima del precio final de la gasolina al consumidor en México que, al corte de esta semana, asciende a $6.70 y $5.66 pesos por cada litro de gasolina Magna y Premium, respectivamente».
«En el remoto caso de que el gobierno absorbiera la totalidad de dicho impuesto, los bolsillos de los contribuyentes no estarían blindados frente a una alza desproporcionada en los precios del crudo. Tan sólo, tras los bombardeos a Irán y la trágica muerte del ayatolá Alí Jameneí, el West Texas Intermediate (WTI) tuvo incrementos superiores al 8 por ciento, superando los 72 dólares por barril, mientras que el Brent rebasó los 79 dólares y la Mezcla Mexicana superó los 68 dólares».
A seis meses de distancia las proporciones no sólo crecieron, sino que se invirtieron por completo: la Mezcla Mexicana cotiza en 94.72 dólares; mientras que el WTI se ha colocado por debajo con 93.16 dólares. En contraste, el precio del litro de gasolina premium en Estados Unidos ronda los 1.27 dólares; en tanto que los automovilistas de México ya estamos pagando 1.64 dólares, nada menos que el segundo costo más alto -según datos del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO)- en el listado de los mayores consumidores de combustible en el mundo.
Ahora bien, después de esta danza de cifras que encubren una bocanada de realidad: dígame usted si, un incremento de casi tres pesos en lo que va del 2026 en el precio promedio de litro de premium, ¿fue o no fue un gasolinazo de la transformación?