Can-Am nació en 1973 como una división de motocicletas de alto rendimiento, inicialmente orientada tanto al motocross como al enduro. Un origen que plantea las razones por las que la empresa es uno de los referentes dentro de su categoría.
El nombre Can-Am proviene de Canadian-American y representa la alianza entre la ingeniería canadiense y el mercado estadounidense. En la actualidad no solo mantienen su participación dentro de la industria de las motocicletas, pues dentro de su portafolio cuenta con dos opciones 100 por ciento eléctricas, pero uno de sus principales músculos tiene que ver con el mundo off-road.
En ese sentido, dentro de su portafolio encontramos tres gamas, compuesta por los side by side, bajo la denominación Maverick; los vehículos enfocados al trabajo en la agroindustria, con los Defender y con los ATV o cuatrimotos, que llevan al Outlander como bandera.
De modo que, dentro cara a la nueva temporada, Can-Am presentó las principales novedades para su familia todoterreno, con algunos ajustes muy puntuales y que podríamos resumir para la gama Outlander en nuevas versiones, ajustes en el chasis, conectividad optimizada en el sistema de infoentretenimiento, nuevos colores y asiento de pasajero.
En el apartado de Maverick, también encontramos nuevas versiones, estandarización de la transmisión de doble embrague DCT, red de protección lateral en ventanas de puertas, mejoras en frenos, techo completo, paneles de puertas sellados, nuevos colores, conectividad mejorada y novedades en los componentes de suspensión.
En el caso de la Defender la firma ahora ofrece nuevos colores, sistema de audio premium con conectividad mejorada, así como un rediseño en cabrestante y la instalación de unos espejos retrovisores laterales, que ayudan a maniobrar con mayor facilidad.
A LO QUE VENIMOS
Tras la presentación de las nuevas características, tuvimos la oportunidad de poner a prueba uno de esos tremendos juguetes, el Maverick R X RC 2027 en su hábitat natural: en los caminos más agreste en Chiluca, Estado de México.
Ponerse a los mandos de una de estas máquinas requiere cierto contorsionismo, pues su altura libre al suelo es generosa (45.7 cm), las puertas son de apertura invertida a la que normalmente estamos acostumbrados y los asientos son completamente rígidos. Aquí no esperes lujos, pero sí una máquina eficaz para enfrentar cualquier terreno, incluido un apocalipsis zombi.
De ahí que todo el habitáculo esté completamente forrado con plásticos rígidos y no es para menos, pues facilita su limpieza y es resistente a piedras y lodo que se metió con total libertad mientras rodamos por estas superficies. Eso sí, no falta un sistema de sonido JL Audio Stage 3 con 4 bocinas y subwoofer, así como una pantalla táctil de 10.25 pulgadas al centro del tablero.
Estéticamente, parece un insecto aprensivo con largas extremidades, que puede seguir su camino sin que nada o nadie se le pueda interponer, con un aspecto general robusto, donde destacan los faros y calaveras LED, con secuencia de encendido, defensa delantera, así como rines de 16 pulgadas, calzados sobre sendos neumáticos XPS Hammer King de 35 pulgadas.
Con el casco enfundado y con los cinturones de arnés de cuatro puntos, con almohadillas para los hombros bien ajustados, comenzamos la marcha, primero sobre asfalto, y luego sobre terrenos que poco a poco se fueron tornando más y más severos, con el agregado de que había llovido por la noche, de modo que el lodo estuvo a la orden del día.
No hubo sendero, camino de terracería, rocas o cráteres dignos de una película de guerra que no pudiéramos enfrentar y para ello, el Maverick cuenta con un arsenal de tecnología off road para lograr su cometido, y es entonces cuando entiendes porque un vehículo de estos cuesta 1,079,900 pesos.
Al final no se trata de un vehículo para débiles de corazón pues, además de buena fuerza en brazos y piernas para operarlo, este Maverick exige que todos los sentidos estén atentos ante cualquier obstáculo o eventualidad que se pueda presentar durante el camino, pero lo cierto es que llevas entre manos todo lo que necesitas para enfrentarlas.
Además de la tremenda suspensión, con una configuración delantera, con brazos dobles en A, con barra estabilizadora y un recorrido de 63.5 centímetros, así como de una trasera con brazo oscilante de 4 eslabones y un recorrido de 66 cm, que puede tragarse lo que sea, el motor brilla por su desempeño.
El propulsor de tres cilindros turbocargado, de 999 cc enfriado por líquido con intercooler integrado, filtro de aire de alto desempeño, genera 240 caballos de fuerza, los cuales son administrados por una transmisión automática de doble embrague y siete velocidades, está lleno de energía en prácticamente cualquier régimen de revoluciones.
Toda la potencia llega a las cuatro ruedas gracias al sistema de tracción 2WD/4WD con bloqueo de diferencial delantero, con cinco modos de manejo; y como todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, en el eje delantero equipa discos de 265 mm de diámetro para el sistema de frenos, así como de 255 mm en el eje trasero. Sin duda alguna una máquina hecha para el castigo, que parece que te voltea a ver con mala cara cuando se te ocurre regresar al asfalto y francamente no la juzgamos.