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De cacique a prófugo, la historia de Nacho Salvador

De cacique a prófugo, la historia de Nacho Salvador

Puebla martes 07 de abril de 2020 - 00:32

Por: Jaime Carrera


Todos los que lo conocen saben que Ignacio Salvador Hernández era más que un simple presidente municipal.

Durante décadas, Nacho Salvador fue el mejor hombre del PRI en la Sierra Negra del estado. La red de concesiones de transporte público bajo su poder lo convirtió en el movilizador del voto rural por excelencia en esa región. Sin embargo, sabía que debía compartir el poder con otros grupos priistas, sobre todo, Antorcha Campesina.

La buena fortuna del exchofer de camiones cambió con el arribo del morenovallismo al estado.

Entonces, Nacho Salvador pasó a ser no sólo el hombre clave en la Sierra Negra del exgobernador Rafael Moreno Valle sino el brazo político que le arrebató a los antorchistas y al priismo ese bastión de voto único conformado por municipios como Eloxochitlán, Coyomeapan, Nicolás Bravo y Vicente Guerrero.

Antes de ser el mandamás indiscutible de la región, Nacho Salvador ya era conocido como uno de los hombres poderosos de la Sierra Negra y sus alrededores, aunque traía a cuestas un oscuro historial que lo mismo incluía anomalías en la gestión de recursos públicos e imposición de alcaldes, a lo que luego se sumarían el despojo de tierras y presuntos vínculos con bandas criminales locales.


Como expresidente municipal, a Nacho Salvador se le fincaron observaciones por más de 23 millones de pesos en tres revisiones practicadas por la Auditoría Superior de la Federación a sus ejercicios fiscales de 2008, 2010 y 2011, hecho por el cual, tuvo que reintegrar recursos a la Federación.

A la par, el Congreso del Estado inició un procedimiento administrativo por su cuenta pública del 1 de enero al 14 de febrero de 2011, de acuerdo con datos de la Auditoría Superior del Estado.


Pero eso no fue todo. Su primer periodo como alcalde estuvo marcada, además, por los conflictos sociales.

Salvador Hernández fue acusado de despojo por parte de un ciudadano, que a pesar de haber ganado un amparo fue desalojado de su hogar. En 2014, Bernardina Peña, hija del afectado, denunció que a través del entonces síndico de Tehuacán, el ex presidente de Ajalpan consiguió la demolición de la vivienda donde sus familiares habían habitado por 30 años.

Tras esos señalamientos, Nacho Salvador ahora suma un nuevo dato a su currículum: un presunto nexo con células del crimen organizado de Veracruz. Una actividad que era secreto a voces en toda la región, pero por la cual el edil con licencia de Ajalpan es investigado, según confirmó el gobernador Miguel Barbosa Huerta.


Sin embargo, en su solicitud de licencia como alcalde -ante el temor a ser aprehendido en cualquier momento- dejó impregnado el olor de su cacicazgo: Quien lo relevó es su hijo y suplente, Ignacio Salvador Tirso.


"Leonardo Salvador (hijo) es el que está en funciones y sí tiene que ver su licencia, entiendo yo, con los hechos que quedaron diría yo, revelados, de vinculaciones de autoridades municipales con grupos delincuenciales", expuso el jefe del Poder Ejecutivo local.


A pesar de que el expriista y exabanderado del Panal y de la coalición Por Puebla al Frente -distintivo fundamental del morenovallismo- aún no cuenta con alguna acción legal en su contra, la Fiscalía General del Estado se encuentra en proceso de judicializar su caso.


El motivo de la judialización fue un enfrentamiento entre policías municipales de Ajalpan y supuestos integrantes de la banda de El Bukanas, cuyas células delictivas mantienen presencia en municipios de la Sierra Negra, y mantendrían un presunta disputa de la plaza con bandas locales que se asumen como brazos del Cártel Jalisco Nueva Generación.

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HG/CR

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