Operativo Enjambre
La pregunta resulta inevitable ante lo que está dejando al descubierto el llamado Operativo Enjambre: una preocupante infiltración de intereses criminales en gobiernos municipales de Puebla.
Ya sea por dinero o bajo amenazas, las investigaciones federales han colocado a 12 presidentes municipales en procesos relacionados con presuntos delitos graves.
Y cuidado, porque no hay partido político que se salve: entre los municipios señalados hay ediles vinculados con distintas fuerzas políticas.
El problema, entonces, no parece ser de colores partidistas, sino de la vulnerabilidad de los gobiernos municipales frente al crimen organizado.
¿Cuántos honestos restarán en Puebla?
Contraste político
Hay contrastes políticos que resultan difíciles de ignorar.
El exalcalde de Cuautlancingo, Filomeno Sarmiento, enfrenta un escenario jurídico complicado, luego de que un juzgado federal le negara el amparo que promovió, mientras que sobre su administración persisten observaciones por más de 550 millones de pesos.
El silencio del panista contrasta con la actividad pública de la alcaldesa morenista, Guadalupe Bárcenas, quien, pese a la crisis política que enfrenta Acatlán de Osorio, parece mantenerse activa en redes sociales, como si el conflicto institucional que atraviesa estuviera ocurriendo en otro lugar.
Lamentablemente, hay políticos que terminan asumiendo la responsabilidad política como un asunto secundario.
Evita sorpresas
El dirigente estatal del Partido Verde, Jaime Natale, sigue en sus recorridos por la entidad, saludando a funcionarios municipales emanados de su partido y de paso, rastreando que no haya nadie con vínculos peligrosos.
Si bien no es su propósito también comenzó a indagar si sus cartas para el 2027 se encuentran limpias, para no llevarse una sorpresa monumental.
Incluso, al interior de la organización ecologista se asegura que sí recurrirán al INE y a la Fiscalía General de la República para que le echen un vistazo a quienes postulen el próximo año, no vaya a ser la de malas.
Por ahora, con sus propios elementos, pregunta sobre las relaciones de su gente, para ir adelantando en los filtros para dejar fuera a impresentables.
Quiere diputación
La panista Ana Teresa Aranda, que por momentos se ha vuelto un cartucho quemado del blanquiazul, se anotó en busca de la candidatura a la presidencia municipal de Puebla, pero esa no es su aspiración.
En realidad, aseguran en su partido, lo que desea es negociar la unidad a cambio de una posición a diputada federal, porque desea regresar a la más alta tribuna de debate en el país para arremeter contra la 4T.
Claro que una cosa es soñar y otra muy diferente que el Comité Directivo Estatal y en el Nacional la respalden, ya que no es vista con los mejores ojos.
De ahí que la exsecretaria de Sedesol —en tiempos de Vicente Fox— en público insiste en la alcaldía de la capital poblana, aunque su tirada se dirige a San Lázaro.
Preocupación sindical
Si bien lo que sucede en Volkswagen de México impacta directamente a sus trabajadores, el dirigente de la Federación de Trabajadores de Puebla (FTP-CTM), Leobardo Soto ve un problema mayor.
El líder obrero advirtió que la crisis del sector comienza a golpear lentamente a la industria de autopartes y que, en caso de que no se encuentre una solución, observarán un asunto mayor.
Además, no sólo abarca a empresas de Puebla sino también del estado de Tlaxcala, por lo que la situación complica a dos entidades y pone en predicamento sus economías.
Si bien Soto ya habla de despidos, lo importante será conocer cifras de las dependencias competentes para saber la real magnitud de lo que poco a poco parece una bola de nieve.