Puebla
Por: Jaime Carrera
Ya lo decía Breton o Dalí, México es un país surrealista.
Tan surrealista como sus contrastes convertidos en metáforas, como sus costumbres y tradiciones, las cuales, arraigadas, hablan de históricos pueblos originarios ahora excluidos. La junta auxiliar de La Resurrección en la capital poblana, justo habla de ello, y de la resistencia ante la protección de lo más sagrado: la tierra.
Esa localidad lo es todo y nada a la
vez. Es una pintura, un collage con claroscuros, un cúmulo de desemejanzas en donde a cada paso se es testigo del lánguido gris de las viviendas pero también del vasto color impregnado en la vestimenta típica de las mujeres indígenas.
Mientras más adentro, entre sus calles y vialidades improvisadas, la realidad es más evidente. Los usos y costumbres se reavivan y alejan más a su población de la metrópoli poblana. El campo, en riesgo y tan divino como los Dioses, se vislumbra a la cercanía.
En inmediaciones de la plaza central yacen murales que retratan a un par de ancianos: el pasado hecho pintura. Su forma de ver e interpretar el mundo a partir y en función del maíz, también se encuentra plasmada en las paredes.
En La Resurrección, la tierra de la gordita, el tiempo se encuentra suspendido, a veces sosegado, a veces rápido, tan veloz como aquello que amenaza con carcomer el campo, con acabar con lo que históricamente les pertenece.
Ya lo decía Breton o Dalí, México es un país surrealista. Tan surrealista como sus pueblos rezagados, así como La Resurrección con su zona arqueológica y sus ancianas dibujadas en los tabiques.
De eso y más habla esa junta auxiliar, como la resistencia ante el intento de despojo de algo que aprecian tanto como a la vida: la tierra.
“NO AL DESPOJO DE TIERRAS”
En la periferia de La Resurrección se mantiene una lucha en defensa del campo. Pobladores de esa junta auxiliar piden una vez más la intervención del gobierno del estado, a fin de frenar el despojo de 170 hectáreas comunales, entre las que se encuentra un predio perteneciente a la Parroquia local a ser utilizado para la ampliación del panteón.
La venta ilegal de los predios para uso inmobiliario a la empresa Financiera Uno MT, presuntamente, a manos de un supuesto prestanombres morenovallista: Carlos Juárez Camacho, bajo la aprobación de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Sustentabilidad y el Catastro municipales mantiene en incertidumbre a los pobladores.
“El panteón ya está lleno, el uso de este predio es para panteón y va a ser continuación. La iglesia necesita mantenimiento, y lo ocupamos (el predio) para LA JUNTA AUXILIAR ubicada en la capital poblana muestra contrastes en la vida cotidiana de los habitantes cultivo, y es parte de los ingresos para hacerlo. Por usos y costumbres este terreno, el pueblo sabe que le pertenece al Señor de La Resurrección, por eso es un poquito delicado (el tema del despojo)”, señaló Juan Moxo, Fiscal de la Parroquia.
“Tengo un predio acá abajito del panteón y analizando bien los documentos que tiene Carlos Juárez Camacho, están chuecos, no coinciden, acusa que son colonias y lo está empalmando (con los terrenos) de este lado. De aquí sale nuestro trabajo. Esperemos que nos solucionen y volveremos a confiar en ellos (las autoridades), que nos ayuden para confiar en ellos”, añadió Máximo Zapotitla, habitante del lugar.
En ambos casos y para las autoridades de la junta auxiliar, la defensa de las hectáreas continuará al contar con planos antiguos y documentación que aseguran avalan la propiedad por parte de los habitantes de La Resurrección.