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Sobreviven en Cuba entre la crisis y la devastación

Sobreviven en Cuba entre la crisis y la devastación

Global viernes 31 de octubre de 2025 - 14:41

AFP

Damián Figueredo agradece haber sobrevivido al derrumbe de su casa, arrasada por el huracán Melissa en el oriente de Cuba. Sin embargo, no sabe cómo seguirá adelante: esta tormenta castigó a una isla ya exhausta por la crisis económica.

Este antiguo minero de 52 años, de complexión frágil, se desplaza con dificultad debido a un accidente en una mina de oro hace siete años, que le obligó a jubilarse anticipadamente.

En El Cobre, un poblado de siete mil habitantes famoso en toda la isla por albergar el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, queda lo que era su casa. Ya no es más que un montón de escombros. Ladrillos, tejas, puertas y ventanas cubren el suelo.

Precisamente, sus problemas de salud le han impedido comenzar a retirar los restos.

"Este ciclón ha acentuado mis problemas. Mi situación es desesperante", explica a la AFP el hombre, que vive solo y sobrevive con una pensión de 3.000 pesos cubanos (6 dólares según la tasa informal) que "no alcanzan para nada".

Cuenta que la noche del martes se fue temprano a la cama, pensando que sería mejor esperar el huracán durmiendo. Tras devastar Jamaica, Melissa se esperaba la madrugada del miércoles en el sureste de Cuba.

Estando acostado comenzó a sentir los vientos atronadores de Melissa, que alcanzaron 195 km/h, y por apenas segundos logró escapar de su casa, que se derrumbó. Solo una sección del techo de la sala resistió.

"Un tin (escasos segundos) y todo eso me hubiese caído encima", añade Figueredo quien sobrevive gracias a la bondad de sus vecinos, que le dan "un plato de comida". Su futuro, admite, es totalmente incierto.

- "Tragedia nacional" -

Aunque Melissa no causó víctimas mortales en Cuba, según las autoridades, azotó una isla que ya lidiaba con numerosas dificultades: una drástica caída de la producción agrícola e industrial, el debilitamiento de los programas sociales, escasez, apagones generalizados e inflación.

"Podemos decir que estamos en circunstancias al límite", dice Rogelio de Deán, 45 años, cura de la iglesia del santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, que sufrió también daños materiales.

"La situación de tragedia nacional que nos deja el ciclón se suma ahora a la ya difícil realidad cotidiana de nuestro pueblo", destacó en un comunicado la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que lanzó una campaña de donaciones.

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HG/CR

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