Existen muchas personas (inclusive nosotros mismos hemos sido parte de ellos) que dejan las protecciones con las que los objetos nuevos son transportados desde la fábrica, ya sean dispositivos electrónicos, herramientas, juguetes, etc., hasta el comprador final, justamente con el objetivo de que los sigan protegiendo durante el uso que les dan, incluso, cuando estos embalajes, como películas plásticas comienzan a despegarse, les colocan cinta adhesiva para evitar que se caigan.
Sin embargo, esas cubiertas que vemos, en los controles remotos de los electrodomésticos, consolas de videojuego, relojes inteligentes, teléfonos celulares, y básicamente todo lo que tenga pantallas, sirven únicamente para evitar algún rayón durante el almacenamiento o traslado, pero nada más.
Evidentemente, también es común que la gente deje las protecciones de plástico en las pantallas de los coches, y en general en los acabados del interior del auto que las llevan, como superficies en acabado negro piano o aluminio satinado, para evitar que se rayen con el uso, sin embargo, esta práctica puede resultar muy dañina.
El simple hecho de no retirar la fina película protectora de plástico de la pantalla y de otras zonas puede acabar costándole al propietario varios miles de pesos, pues muchos propietarios consideran a la película transparente como una capa adicional útil, en lugar de algo no esencial que debería retirarse.
Entendemos que el plástico puede parecer una protección útil contra arañazos, huellas dactilares o el desgaste acumulado con el paso del tiempo. Además, conserva en cierta medida esa sensación de coche nuevo, incluso después de meses de uso. Desde un punto de vista psicológico y táctil, el simple hecho de retirar la película protectora puede dar la impresión de romper la armonía de un artículo impecable.
LAS CONSECUENCIAS
El problema se enfoca en lo que sucede tras años de tener este plástico temporal adherido a la pantalla del tablero y otras superficies, ya que debemos tener muy presente que el interior del vehículo soporta ciclos continuos de exposición al sol y al calor. Con el paso del tiempo, estas condiciones pueden generar que la película temporal se vuelva quebradiza, se opaque y finalmente adquiera una adherencia excesiva.
El problema no radica tanto en alguna falla repentina de la pantalla situada bajo la película. Más bien, el daño podría producirse cuando el propietario intenta finalmente retirar el material endurecido, eliminar los residuos o raspar una superficie que nunca se diseñó para permanecer cubierta indefinidamente, lo que podría arruinar la función táctil de la pantalla o dañar las superficies de otras partes del habitáculo en las que se intente retirar.
El costo potencial es inminente, ya que las pantallas y los paneles de instrumentos digitales de los vehículos modernos suelen estar integrados en conjuntos electrónicos de mayor tamaño. Esto significa que una superficie dañada no siempre puede repararse mediante una simple sustitución del vidrio.
En el caso de la pantalla del sistema de infoentretenimiento, los costos de las piezas, la mano de obra y cualquier programación necesaria pueden elevar rápidamente el precio de la reparación muy por encima de lo que un propietario esperaría por un daño causado por una fina capa de plástico.
Quienes decidan no retirar la película protectora de las pantallas de sus autos, pensando que así preservarán una pantalla, como un intento de mantenerla con aspecto de nueva podría, en realidad, acelerar su deterioro y dañar el sistema de infoentretenimiento del vehículo debido a una forma de descuido persistente.
LA SOLUCIÓN
Si quieres proteger estos elementos en tu coche, existen películas diseñadas específicamente para esa función, con materiales prácticamente imperceptibles, que no alteran las funciones táctiles de la superficie y no dañan en ningún sentido el dispositivo o superficie en el que se instalan.
Están hechas de poliuretano termoplástico (TPU) de alta resistencia, son transparentes (en acabados brillante o mate) y pasan desapercibidas una vez instaladas, por lo que no alteran el diseño original del interior y suelen medir entre 100 y 220 micras, lo que les permite absorber impactos y fricciones.
Por otro lado, estas películas de alta calidad cuentan con tecnología que hace que los microarañazos desaparezcan al exponerse al calor del sol o agua tibia y utilizan adhesivos especiales que se adhieren con firmeza, pero no dejan residuos pegajosos al momento de retirarlas.
Pero también tienen grandes cualidades de estiramiento, que le permiten aplicarse en superficies tridimensionales complejas. Más allá de la resistencia mecánica, la película posee una resistencia excepcional a la abrasión, actuando como una capa superficial que impide este desgaste.
Además, el material es altamente resistente a aceites, grasas y diversos productos químicos.
Puedes encontrar kits específicos ya cortados a las dimensiones específicas para muchos modelos de autos, que puedes encontrar en plataformas de comercio electrónico, que nosotros mismos podemos instalar, con precios que suelen rondar entre 700 y 900 pesos dependiendo del modelo del vehículo.
Por ejemplo, un kit de película TPU para el interior de un Kia K3, incluye una película protectora para pantalla de infoentretenimiento, 10 piezas para botones de volante, 7 piezas para panel de aire acondicionado, 3 piezas para botón de encendido e indicadores de cambios, dos piezas para manijas y un kit de instalación, que consta de un atomizador, cuña de goma y paño de microfibra; su precio es de 599 pesos.