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El sueño de Gaby Rosas Salas: dejar de romantizar la maternidad

El sueño de Gaby Rosas Salas: dejar de romantizar la maternidad

Puebla jueves 08 de mayo de 2025 - 15:04

Por Guadalupe Juárez

Sí, Gabriela Rosas Salas es madre, pero también es activista, profesionista y una mujer que lucha para que tanto ella como las demás puedan vivir en un mundo donde no deban pelear a diario por sus derechos.

En entrevista con Diario ContraRéplica Puebla, lo primero que dice Gaby –como le llaman con cariño- es su apellido materno para hacer énfasis en no olvidar que hay una segunda persona que la crio y cuidó.

Tiene 49 años, estudió Administración Turística y una maestría en Economía, originaria de Ciudad de México, fundadora del Colectivo Mujeres por los Derechos al Cuidado y una Vida Libre de Violencia, y no teme en sostener que “ser madre no es lo mejor que le puede pasar a una mujer”.

Y explica el porqué de un sueño, el aspirar que, al menos en su círculo cercano, las mujeres se reconozcan como personas y no romantizar la maternidad, ver un mundo más allá de ser mamás, retomar sus sueños, los cuales les darán libertad y felicidad sin depender de sus hijos.

“Me sigue causando tristeza que en generaciones como la mía que todavía viven condicionadas por la culpa materna, y yo sueño con verlas más libres, siendo mamás, claro que sí, porque no digo que la maternidad sea negativa, pero ojalá las podamos ver más libres de decidir por ellas mismas y no sólo por sus hijos”, dice.

El inicio en el activismo

Hace 15 años llegó a Puebla, actualmente hace consultoría en políticas públicas sobre trabajos no remunerados que realizan las mujeres y cómo eso impacta en su vida, la desigualdad y la violencia.

Gaby explica que desde niñas las mujeres se dedican a cuidar de otras personas, lo cual las limita en el ejercicio de sus derechos, en sus decisiones y las condiciona.

Cuando estudiaba, cuenta, tenía muchos planes, sueños, que no tiene claro en qué momento dejó a un lado para dedicar toda su energía en sus hijos.

Darse cuenta de la violencia que vivió sucedió hasta que el daño era profundo, tras 10 años de relación. Gaby se desconoció, se preguntaba quién era, de dónde venía, a dónde iba, qué quería.

Tras la separación del padre de sus tres hijos, parecía que ella no tenía sueños, metas y un pensamiento se fijó en su cabeza: no era buena madre, ni buena esposa, ni hija, ni amiga, ni nada.

Al tomar terapia identificó la violencia que había vivido, las inseguridades que esta le causó y la dependencia en su relación.

“Yo no tenía una vida, o sea, sí tenía estudios, había tenido experiencia laboral, pero ya se había abandonado 10 años antes. Y en ese momento pues yo este como que no tenía una vida que fuera solo mía, algo mío, de mí nada más”.

Así, con el acercamiento a psicólogas y abogadas empezó a tejer redes y a involucrarse más en visibilizar los trabajos no remunerados.

Al separarse en 2015, hizo un convenio de pensión con su ex pareja, el cual empezó a incumplir y convertirse en un deudor alimentario, sin ver por sus infancias el padre de sus hijos trabajó en el equipo de mujeres en la política como la primera mujer en ser gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo y la segunda alcaldesa en la capital Claudia Rivera Vivanco.

El que el padre de sus hijos estuviera en equipos de otras mujeres y diseñaran políticas públicas cuando incumplía con las obligaciones de su paternidad, hizo que Gaby alzara la voz.

"Es que eso no es violencia, eres una exagerada, no estás loca, lo que pasa es que estás ardida, es que estás celosa, es que como te dejaron tú lo que quieres es vengarte," esas eran las frases que le decían hasta que se reconoció como víctima.

En Puebla, lejos de su red de apoyo, conoció a otras mujeres que pensaron que se tenían que hablar de la violencia económica, de los padres que incumplían con la pensión alimentaria y dejaban el trabajo de cuidado a las madres.

“Muy común, o sea, hay muchísimos casos. No sabemos ni siquiera cuántos. Pero está normalizado, o sea, la gente le parece normal que el papá no pague la pensión, ¿no? Y es un tema de que casi no se habla”, dice.

Así conoció a la activista Diana Luz Vázquez, la impulsora de la ley Sabina, a quien acompañó al Congreso de Puebla para presentar la iniciativa en el estado, las mujeres que ese día se reunieron decidieron conformar el Frente Poblano de Mujeres contra Deudores Alimentarios, el cual se fraccionó años más tarde, pero marcó un parteaguas en la visibilización de la violencia económica.

Junto a otras compañeras con las que había fundado antes la Colectiva de Mujeres por el Derecho al Cuidado y una Vida Libre de Violencia, decidieron continuar sus acciones a través de esta nueva organización con un promedio de 20 integrantes.

Gaby ahora vive su maternidad y su vida como individuo en equilibrio, aunque aclara –risueña-- que sí quiere a sus hijos, pero recalca que hay que trabajar para que las mujeres antes de mamás se reconozcan como personas con sueños, lo cual hace a través de su colectiva.

“Porque el ser madres, claro que siempre vamos a ser madres de nuestros hijos, hasta cuando sean adultos, vamos a seguir siendo, pero no siempre nos van a requerir igual y ellos van a irse un día, van a perseguir sus propios sueños (…) Entonces, el trabajar mucho este tema con ellas es difícil, te digo, es un tema que sigue siendo tabú.


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HG/CR

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