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Charrismo sindical

Charrismo sindical

Columnas jueves 22 de octubre de 2026 - 06:59

«Nos parece una burla, nos parece igual de raquítico que el primer ofrecimiento, nos parece que no es nada que tenga que ver con lo que estamos pidiendo en nuestro pliego petitorio, donde por supuesto un congreso extraordinario es la primera fase de esta negociación y ni siquiera han volteado a vernos»
Rafael Soto / vocero de los trabajadores del IMSS


¿Con qué autoridad moral el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) acepta una propuesta de aumento salarial que apenas se ajusta al crecimiento sostenido de la inflación? ¿Por qué el sistema de lealtades del doctor Rafael Olivos Hernández, secretario General de la agrupación, está en favor de los intereses de la parte patronal, en este caso de Palacio Nacional, en detrimento de los derechos de cada uno de los médicos, enfermeras y personal administrativo que asegura representar?

La historia del sindicalismo mexicano no destaca por el uso de la asociación política como herramienta de defensa de los derechos laborales; por el contrario, la mayoría de los gremios del sector público, así como de la industria de la transformación, están controlados por oligarquías enquistadas en redes de contubernio que imponen la razón estatal, o en su caso patronal, por encima de los intereses legítimos de los trabajadores.

Es tradición que en México el pacto sindical sea un intercambio donde la corrupción de los líderes es permitida y tolerada a cambio del control político de la base productiva. La única regla que debe seguir “un líder charro”, tristemente nos referimos al promedio de los que dicen representar a los trabajadores, es la sumisión y la obediencia a la junta patronal o a los poderes constituidos del Estado.

En consecuencia, es un acto de verdadera valentía el hecho que la base disidente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) haga frente, con su resistencia a la imposición sindical, el aumento del 4 por ciento al salario base de los trabajadores del sector.

Me sigo preguntando lo mismo que la última vez que abordé el tema, en mi columna de la semana pasada titulada “El movimiento de las batas blancas”:


«¿En qué resquicio del “humanismo mexicano” puede caber un aumento tan insultante? Y más aún, ¿en qué espectro del “bienestar” es posible que médicos y enfermeras tengan que salir a las calles a exigir insumos y medicamentos para curar a derechohabientes que, por la insuficiencia de sus recursos, tienen la desgracia de caer en las garras del sector público?»


«¿Cómo fue posible que este país haya gastado casi 4 mil millones de pesos en un elefante blanco, llamado “Mega Farmacia del Bienestar” y, al mismo tiempo, no sea capaz de brindarles a los trabajadores del IMSS un 10 por ciento de incremento salarial?


No cabe duda que el neoliberalismo y la indolencia gubernamental gozan de buena salud en “los tiempos estelares” de la Cuarta Transformación.


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/CR

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