Puebla
Por: Ignacio Juárez Galindo
Entre sus genialidades, Umberto Eco afirmó una vez: “Aún no se ha escrito ningún libro donde el asesino sea el lector”.
Y es muy real.
Pero, ¿qué pasaría si usáramos esa frase en los medios poblanos?
Simple. Sería inversamente proporcional: “Aquí, en Puebla, ya se han creado medios que han matado a sus lectores”. O, peor aún, “medios que han matado a sus propios medios”.
El martes, miércoles y jueves de esta semana fueron días de antología.
Un bicho sirvió de pretexto para que los ¿editores? ávidos de quererse montar en la desgracia sacaran toda la raja posible.
Las portadas de diarios y portales en internet, en esos días, estuvieron plagados de titulares que daban cuenta de la llegada de Covid-19 a Puebla.
El pequeño detalle es que se les olvidó decir que sí había un caso, pero era asintomático, es decir, el sujeto tiene el bicho adentro pero no presenta síntomas que lleven a la propagación de un contagio.
El miércoles, sobre todo, los agoreros de la desgracia se solazaron en su ¿primicia?
¿Y qué pasó? Que ese mismo día, las autoridades sanitarias los pusieron en su lugar, descartaron un contagio masivo y pidieron calma.
El jueves, día sensacional, los mismos agoreros de la desgracia ocuparon sus ocho columnas para tratar otros temas. Uno que otro, decidió seguir con el tema pero con un matiz más sereno.
Algunos siguieron lucrando con lo que se pudiera.
Sin embargo, la realidad, que es terca e irrefutable, los alcanzó el mismo jueves.
Ahora sí, en Puebla, hay un caso sintomático confirmado de Covid-19.
¿Qué podemos esperar? Nada que sorprenda, pero sí un ansia infinita porque, ahora, llegue el muerto.
Es lo que hay.