El gobierno de Rusia calificó como “agresión armada” los ataques aéreos realizados la madrugada del 3 de enero de 2026 contra Venezuela, en medio de la crisis generada por la captura anunciada de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte del presidente estadounidense Donald Trump. Moscú advirtió que los “pretextos insostenibles” utilizados para justificar la operación son inaceptables y llamó a la comunidad internacional a frenar una mayor escalada.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso lamentó que “la hostilidad ideológica haya triunfado sobre el pragmatismo empresarial y la voluntad de construir relaciones de confianza”. La cancillería, dirigida por Sergei Lavrov, subrayó que la prioridad debe ser encontrar una salida mediante el diálogo y reiteró su disposición a apoyar cualquier proceso de negociación.
Rusia insistió en que América Latina debe mantenerse como “zona de paz”, tal como fue declarada en 2014, y defendió el derecho de Venezuela a decidir su propio destino sin intervención externa. Además, reafirmó su solidaridad con el pueblo venezolano y su respaldo al liderazgo bolivariano, al que reconoció por su defensa de la soberanía nacional.
El gobierno ruso también respaldó la convocatoria urgente de una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU solicitada por autoridades venezolanas y líderes latinoamericanos. La Embajada de Rusia en Caracas informó que continúa operando con normalidad y mantiene contacto permanente con ciudadanos rusos residentes en el país, sin que se hayan reportado heridos entre su comunidad.