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La tensión política entre Canadá y Estados Unidos está dejando efectos económicos visibles en múltiples sectores canadienses. A lo largo de 2025, el endurecimiento de la relación bilateral —acentuado por medidas comerciales, discursos hostiles y respuestas desde ambos lados de la frontera— provocó una caída en las exportaciones estadounidenses y un descenso notable del turismo, con consecuencias directas para la economía local canadiense.
Desde el primer trimestre del año, provincias como Ontario y Columbia Británica impusieron restricciones a la venta de bebidas espirituosas de origen estadounidense, afectando a empresas como Virginia Distillery. Su director ejecutivo, Gareth Moore, expresó: "Queríamos triplicar el negocio y en cambio, se desplomó a cero" . Esta decisión fue parte de una serie de respuestas regionales tras declaraciones del presidente Donald Trump, quien en un acto público amenazó con convertir a Canadá en el "estado número 51".
Según los Datos del Consejo de Bebidas Espirituosas Destiladas de Estados Unidos (DISCUS), hay una caída del 85% en las exportaciones hacia Canadá en el segundo trimestre del año. Otras compañías como Cedar Ridge Distillery también reportaron su salida del mercado canadiense debido a la pérdida repentina de canales de distribución y restricciones vigentes en varias provincias.
El impacto no se limitó al comercio de productos ya que la industria del turismo binacional, históricamente activa, también registró retrocesos considerables. Según Statistics Canada, los viajes por tierra de ciudadanos canadienses a Estados Unidos disminuyeron un 31% hasta septiembre, y los desplazamientos por vía aérea bajaron un 13% en el mismo periodo . En Nueva York, el Bluff Point Golf Resort, situado cerca de la frontera, perdió la mayor parte de su clientela canadiense. Su propietario, Paul Dame, afirmó que la reducción en visitas fue "drástica y los canadienses simplemente no están contentos" .