El líder norcoreano Kim Jong-un advirtió que su país podría “destruir por completo” a Corea del Sur si percibe una amenaza a su seguridad, una declaración realizada al concluir el IX Congreso del Partido de los Trabajadores en Pyongyang, donde también fijó los objetivos de política para los próximos cinco años y reafirmó su rechazo a la diplomacia con Seúl.
Durante su discurso, Kim subrayó que Corea del Norte, como potencia nuclear, está equipada para responder de forma “inmediata y contundente” ante cualquier intimidación, y rechazó los esfuerzos de diálogo promovidos por el gobierno surcoreano, al que calificó de engañoso y hostil. En el mismo evento, instó al desarrollo de nuevos sistemas de armas, incluidos misiles balísticos intercontinentales lanzables desde submarinos y un arsenal ampliado de armas nucleares tácticas.
Aunque reiteró su negativa a conversar con Corea del Sur, el líder norcoreano dejó abierta la posibilidad de retomar el diálogo con Estados Unidos, condicionándolo a que Washington abandone lo que Pyongyang considera políticas “hostiles”. El gobierno surcoreano, por su parte, lamentó esta postura adversa, pero aseguró que mantendrá esfuerzos por la estabilidad y la paz en la región.