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Y se movió la tierra

Y se movió la tierra

Puebla domingo 14 de junio de 2020 - 22:16

¿Cómo no recordarlo? Así son las historias.

Un desastre natural hace que la consciencia se nos mueva, el sismo de 1999 marco una etapa en la vida del territorio poblano, quizá por los tiempos que pasaron no nos dimos cuenta y no nos preparamos para este tipo de eventos.

La historia nos lo había platicado, los cronistas de cada época lo habían relatado: desde la época prehispá- nica ya se comentaban, existían en los códices; luego la época colonial o el virreinato y en el México moderno, pero nunca había sido tan destructible. En Puebla 714 localidades fueron afectadas, 34 mil 110 viviendas, 850 inmuebles religiosos y mil 289 edificios de educación, más las presidencias municipales, más todo lo que estaba construido con historias del pasado.

El sismo movió la tierra, movió las estructuras, las fracturó, las enfermó y la sociedad junto con el gobierno y la iniciativa privada hicieron un acto de solidaridad.

Se tenía que curar de la memoria esta gran catástrofe.

Cómo no recordar, por lo menos, en nuestro entorno la Ciudad de Puebla, la presidencia municipal había perdido sus pasillos y parte del Salón de Protocolos, el Torreón que estaba sobre los portales, la iglesia de La Compañía y la Universidad habían perdido bóvedas y cúpulas; del templo de San Agustín solo quedaban las campanas, la torre se había desplomado: la Catedral, símbolo de la religión poblana, encontraba fracturas en los tres cuerpos de su torre y la pérdida de elementos decorativos. Fue así, uno a uno, los 64 templos de la ciudad, todos tenían daños que se sumaban a fachadas completas que habían caído y herido a la sociedad. Qué imágenes, qué desesperación.

Y lo mismo pasaba en Tehuacán, en Quecholac, en Huaquechula, en Cuautinchán, en la zona de Atlixco y Matamoros, el panorama era frustrante pero el sismo no podía vencer el orgullo de las sociedades.

Los pueblos con sus decanatos y sus fiscales se unieron, el gobierno con la iglesia planteo un fideicomiso, la sociedad recordando una gran hazaña con Ángeles Espinosa, patrocinaba con tráileres con madera, puntales y estructuras que sirvieron para sostener el patrimonio herido. Fue así como en dos años, en una gran tarea, se reconstruyó el patrimonio de todos los poblanos. El área de Cholula fue la primera en terminar, se rescataban con los barrios, las cupulas de la Capilla Real y el templo de San Miguel regresaban a la normalidad con su soporte estructural del basamento arqueológico. Poco a poco se oían las historias y los comentarios: reconstruir el patrimonio no fue tarea fácil, fue el resultado de una organización, fue el resultado de un gran trabajo y de un sistema cooperativo de todos los actores que se manejan en el grupo humano, que vive y se sostiene de este patrimonio.

Qué gran experiencia, pero la historia continúa. En el 2017 se repite y se repetirá en el futuro inmediato. La enseñanza, nuevas técnicas, nuevos procedimientos y mejor organización, tenemos que aprender a vivir con ello, pero tenemos que analizar, como nos dice la crónica, que nuestras generaciones futuras, recuerden el suceso y lo transmitan para estar preparados a lo que la naturaleza nos determine.

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HG/CR

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