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Ya vencedor en los 100 m braza, el chino Qin Haiyang, que partió desde la calle ocho, ganó este viernes la final de los 200 m braza de los Mundiales de natación de Singapur, una jornada en la que la neerlandesa Marrit Steenbergen revalidó su corona en los 100 m estilo libre.
Aclamado por un importante número de aficionados chinos, el plusmarquista mundial Qin Haiyang tocó el muro en 2:07.41 al término de una emocionante final.
Qin arrancó la carrera en la calle 8 tras su lento crono en semifinales, pero eso no impidió que volviera a ganar el título que ya se llevó en 2023.
"Increíble", dijo Qin. "¿Habéis oído hablar del milagro de la calle ocho?".
"No sabía si era segundo o tercero, solo escuché al público y sabía que había ganado", añadió.
El nadador de 26 años, que ya había ganado esta semana la prueba de 100 m braza, celebró su segundo oro como si fuera el primero, lanzando un puño al aire antes de abrir los brazos para recibir el cariño del público chino.
El japonés Ippei Watanabe (2:07.70) y el neerlandés Caspar Corbeau (2:07.73) completaron el podio.
Qin, autor de un impresionante triplete en las pruebas de braza durante los Mundiales de 2023 en Japón, vivió unos complicados Juegos Olímpicos de París el año pasado.
Solo obtuvo el séptimo lugar en la final de los 100 m braza.
La delegación china había llegado a la capital francesa en un clima de sospecha, después de que algunos medios informaran que 23 miembros del equipo, incluido Qin Haiyang, dieron positivo por una sustancia prohibida, la trimetazidina (TMZ), durante una competición nacional a finales de 2020 y principios de 2021.
Con información de AFP
Imagen: AFP