Global
La apertura de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estará marcada por una intensa confrontación política internacional, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrentando cuestionamientos por su política exterior, su postura frente a organismos multilaterales y el deterioro de su respaldo tanto dentro como fuera de su país.
En el inicio de la semana diplomática más importante del año, líderes como Luiz Inácio Lula da Silva, Zohran Mamdani, Delcy Rodríguez, Benjamin Netanyahu y representantes de distintas naciones protagonizan una agenda cargada de controversias que incluye la crisis en Medio Oriente, las tensiones con Irán, el futuro de la Corte Penal Internacional (CPI) y los desafíos que atraviesa el sistema multilateral.
Uno de los episodios que más ha llamado la atención es la decisión de Trump y Lula de reunirse con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, una figura emergente de la política progresista estadounidense. El encuentro resulta particularmente significativo en el caso del mandatario estadounidense, quien anteriormente había lanzado fuertes críticas contra el alcalde. La reunión reflejó la creciente relevancia política de Mamdani en el escenario nacional.
Mientras tanto, la administración Trump mantiene una ofensiva contra organismos internacionales. Tras su salida de instancias vinculadas al sistema de Naciones Unidas, la Casa Blanca prepara nuevas sanciones contra la Corte Penal Internacional, institución que investiga presuntos crímenes de guerra y que emitió órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y otros funcionarios relacionados con la guerra en Gaza.
Las medidas podrían aumentar la presión financiera sobre la CPI y profundizar el enfrentamiento entre Washington y las instituciones judiciales internacionales. Analistas consideran que esta estrategia forma parte de un esfuerzo más amplio para limitar el alcance de organismos multilaterales que la administración estadounidense considera contrarios a sus intereses.
En paralelo, el canciller de Sudáfrica, país que impulsó ante la CPI una denuncia contra Israel por presunto genocidio en Gaza, participa en diversos actos relacionados con la ONU. Entre ellos destaca un foro internacional junto al senador estadounidense Bernie Sanders, donde se abordarán temas relacionados con la defensa de la Carta de las Naciones Unidas, los conflictos armados y el futuro del orden internacional.
A la agenda diplomática también se suma la presencia de Delcy Rodríguez, quien sostendrá encuentros oficiales en Nueva York en medio de la atención mediática que rodea la situación política venezolana y las relaciones entre Caracas y Washington.
En el terreno económico y social, más de mil 500 académicos y economistas respaldaron la propuesta del secretario general de la ONU, António Guterres, para crear un panel internacional especializado en desigualdad económica, inspirado en el modelo utilizado para el estudio del cambio climático. La iniciativa cuenta con el apoyo de varios gobiernos y de destacados expertos internacionales.
Trump se presentará ante la Asamblea General en un contexto complejo. Diversos sondeos registran una disminución en sus niveles de aprobación, mientras que varias de sus políticas, incluidas las relacionadas con Cuba, Irán y el conflicto en Medio Oriente, han recibido críticas de la comunidad internacional.
Además, las tensiones entre la Casa Blanca y medios de comunicación se intensificaron luego de que algunas cadenas televisivas suspendieran temporalmente la cobertura conjunta de actividades presidenciales en protesta por restricciones impuestas a determinados medios de prensa. Paralelamente, el mandatario anunció el lanzamiento de una plataforma televisiva propia.
La ONU enfrenta este encuentro anual en medio de una crisis institucional marcada por conflictos bélicos, violaciones a los derechos humanos, desafíos climáticos y crecientes cuestionamientos al orden internacional vigente. A ello se suma el proceso para elegir al próximo secretario general de la organización, ya que António Guterres concluirá su segundo mandato a finales de 2026.
Con este panorama, la Asamblea General inicia sus actividades bajo un escenario de creciente fragmentación geopolítica, tensiones entre potencias y debates sobre la necesidad de reformar las instituciones multilaterales para responder a los desafíos globales del siglo XXI.
JM/CR
El texto aquí