Nación
Durante una transmisión en vivo desde Palestina, el senador Gerardo Fernández Noroña se mostró visiblemente conmovido al narrar las condiciones de vida de la población de la región y reafirmó que su presencia allí no responde a un acto de turismo, sino de solidaridad. Señaló que visitó la zona para defender el “derecho a existir” de la población palestina, a la que calificó de pueblo masacrado y olvidado.
Al relatar que miles de personas son desplazadas de sus hogares, falta salud y educación, y que los ataques militares destruyen hospitales y escuelas, Fernández Noroña calificó la ofensiva como un “genocidio ante los ojos del mundo”. Relató, entre lágrimas, una experiencia personal: cuando tenía 20 años su abuela le pidió que trabajara porque ella ya no podía más, y vinculó esa vivencia con lo que observó en Palestina: personas a quienes se les niega el derecho a “ser” y se les trata como “un animal o una cosa”.
El senador indicó que quienes critican su gira internacional son parte de “la rabia de la derecha”, pues según él él “se salió del huacal” y viaja para manifestar solidaridad, no para pasear. Expresó que los que restan importancia a lo que sucede allá —y se dicen ocupados con la grave situación nacional— cometen un error: “¿Qué vas a hacer tan lejos?”, cuestionó refiriéndose a un argumento común.
Además, retomó el posicionamiento oficial de México, al afirmar que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha reconocido un genocidio en Palestina y defendido el derecho de ambos Estados —palestino e israelí— a existir. El legislador añadió que la solidaridad internacional frente a un “monstruo” es también solidaridad consigo mismo, mencionando que amenazas a otros países podrían llegar a México.
Fernández Noroña lamentó que la población palestina viva en un estado de urgencia humanitaria: sin acceso a ayuda, con infraestructura destruida, y expuesta a múltiples retenes y zonas militares que impiden la normal vida cotidiana. Afirmó que aun él no puede garantizar su seguridad para llegar a lugares como Jerusalén o la Franja de Gaza, lo cual demuestra para él la gravedad de la situación.
Finalmente, enfatizó que su viaje obedece a un acto de compromiso con “el humanismo, la solidaridad entre pueblos, la lucha por la verdad y la justicia”, y que permanecer insensible ante lo que ocurre —que alguien diga “no es mi tema”— es moralmente inaceptable.