Nación
AFP
Ismael "Mayo" Zambada, cofundador del poderoso cartel de Sinaloa en los años 80, se declaró culpable de narcotráfico ante la justicia estadounidense en Nueva York, lo que le evita ir a juicio, aunque sus crímenes son punibles con cadena perpetua como su exsocio Joaquín "Chapo" Guzmán.
"Culpable", dijo Zambada en español con voz casi inaudible, de los cargos de empresa criminal continuada y actividades de crimen organizado dentro de un grupo criminal, por los que pidió perdón tras reconocer que "promovió la corrupción de policía, mandos militares y políticos" en México.
Asimismo tendrá que pagar una multa de 15.000 millones de dólares. Su sentencia se conocerá el 13 de enero de 2026.
El capo, de 77 años, había sido uno de los fugitivos más buscados del mundo durante más de cinco décadas. A diferencia de otros líderes del narcotráfico, Zambada logró permanecer en libertad y al margen de los reflectores hasta su captura en 2024, lo que lo convirtió en una figura enigmática dentro del crimen organizado.
El acuerdo de culpabilidad representa uno de los golpes más duros contra el cartel de Sinaloa, considerado durante años la organización criminal más influyente de México y con amplia presencia en América Latina, Europa y Asia. Expertos en seguridad señalan que el caso abre un nuevo capítulo en la lucha bilateral contra el narcotráfico, pues la cooperación entre México y Estados Unidos resultó decisiva para su detención y extradición.
Analistas también destacan que la admisión de haber corrompido a autoridades de distintos niveles en México podría tener repercusiones políticas y judiciales en el país, ya que deja abierta la posibilidad de investigaciones sobre redes de protección institucional que operaron durante décadas.
Zambada, considerado la mente financiera y logística detrás del tráfico de cocaína, metanfetaminas y heroína hacia Estados Unidos, se convierte en el narcotraficante de mayor rango en declararse culpable en una corte estadounidense desde el juicio del "Chapo" Guzmán en 2019.
Su caso genera expectativas no solo por la sentencia que recibirá, sino también por la eventual colaboración que pueda brindar a las autoridades estadounidenses respecto a las operaciones y contactos internacionales del cartel.