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La Derrota (Mitos y Fantasías)

La Derrota (Mitos y Fantasías)

Columnas jueves 17 de junio de 2021 - 18:21

La derrota es como un puñal clavado en la espalda que se lleva a todas partes.

De frente, pocos se dan cuenta.

El problema empieza cuando hay que sentarse en la mesa de algún restaurante.

El puñal en la espalda impide la buena postura.

El derrotado trata de fingir una sonrisa pese al dolor agudo de nervios, músculos, tendones y ligamentos.

La punta del puñal es lo que más daña.

Pero daña más la burla ajena.

La noche del 6 de junio pasado abundaron los derrotados.

Como algunos cadáveres, una buena mayoría siguió creyendo que había ganado.

(Hay muertos que sólo entienden que murieron después de varias semanas).

Los tuits de esos derrotados eran francamente conmovedores.

Y es que algunos juraban que el triunfo era lo suyo.

La sangre salía por la espalda a borbotones, pero ellos perseveraban en su obstinación.

Al paso de las horas, cuando las derrotas se vuelven más visibles, algunos salieron a celebrar una victoria inexistente.

En medio de esa soledad, tuitearon que esperarían el recuentos de los votos y los resultados oficiales.

Para entonces, sus celulares habían dejado de sonar.

(Los derrotados tienen una extraña relación con los celulares. Es como si éstos olieran la caída del alma o esa depresión que agobia a uno que otro paria).

A diferencia del triunfo, la derrota saca reacciones virulentas.

Si el derrotado tiene empleados, son éstos quienes sufren las consecuencias.

Al mal humor le sigue la tiranía del alma.

Y en ésta habitan la inevitable bilis, el hígado crispado y, faltaba menos, una variante del ceño fruncido.

Si el perdedor se llevó entre las piernas también a un partido político, la derrotas es más atroz.

La suma de estos agravios enferma el coxis.
Afecta, igualmente, el tallo cerebral.

Es decir: la materia gris.

El derrotado deja de pensar.

Piensa, sí, pero torcido.

Sus tuits reflejan ese estado.

La derrota es hija de unas redes sociales equívocas y unívocas.

Fernando Manzanilla, por ejemplo, perdió su elección y también la de su partido (el PES).

O dicho de otra manera: perdió la elección de su partido y, en consecuencia, la suya propia, pues iba en el primer lugar de la lista plurinominal de la Cuarta Circunscripción.

Es el mismo caso de Gerardo Islas, de Fuerza por México, y del equipo cercano de Elba Esther Gordillo.

Y aunque ellos le apuestan a dar un viraje en el Tribunal, esta trama se ve más complicada que andar cargando un puñal en la espalda.

Los nervios, los tendones, los músculos y los ligamentos saben de qué hablo.






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/CR

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