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Jac, agente de cambio

Jac, agente de cambio

Columnas viernes 12 de agosto de 2022 - 00:00

Es el segundo día de actividades de un fin de semana lleno de aventura, en el que en todo momento se respira la palabra medio ambiente. No sólo porque ayer manejamos cerca de 200 kilómetros a bordo de dos de los modelos 100 por ciento eléctricos que Jac comercializa en nuestro mercado para llegar hasta este punto, desde Guadalajara, el EJ7 y la E sei4 Pro, sino porque la firma china sumó esfuerzos para llevar a cabo el Primer Torneo de Pesca Ambiental, Jac Cero Emisiones, en el muelle de San Blas.

En pocas palabras, se trata de un evento en el que se convoca a los participantes a sacar del mar, por un lado, en lugar de peces, la mayor cantidad de basura posible y de limpiar de estos desechos las playas cercanas, y por otro conservar las especies al capturar y liberar a los peces como parte de una buena práctica de la pesca deportiva, así que la agenda de mañana será mas sustanciosa.

Recordemos que Jac México tiene varios pilares que dan forma y sustento a su filosofía de marca, y uno de ellos es la parte de responsabilidad social, de modo que este tipo de eventos le permiten aportar su granito de arena en pos de mejorar el medio ambiente que nos rodea.

Por lo pronto, el asfalto poco a poco se va desvaneciendo por los espejos retrovisores de la Frison T8 4X4 diesel que llevamos entre manos, para dar paso a un estrecho y sinuoso camino de terracería en el que nos hemos internado, y que está trazado entre las profundidades de la zona montañosa del municipio de Xalisco, en Nayarit.

El objetivo de esta misión no es otro que llegar a la comunidad de El Cuarenteño, para entregar a los habitantes ropa, alimentos, juguetes y demás artículos que Jac México recolectó previamente para donarlos y que llevamos en las bateas de las seis camionetas que integran esta caravana, y de paso aprovechar este escenario para poner a prueba las capacidades de su pick up mediana a través de uno de los escenarios más agrestes que hemos enfrentado.

La ayuda fue entregada satisfactoriamente, pero para nosotros la aventura está por comenzar. Conforme nos alejamos de la civilización la lluvia cada vez se hace más intensa, y los limpiaparabrisas de nuestra Frison T8 luchan por desalojar el exceso de agua que cae sobre el parabrisas, al mismo tiempo que la vegetación del lugar se hace más y más densa, a tal grado que no dudamos que de forma inesperada algún animal salvaje salte sobre el cofre.

Lo sabemos, hemos visto muchas películas del parque jurásico, pero lo cierto es que estamos descubriendo las capacidades de esta pick up sobre estas superficies, comenzando con el motor de cuatro cilindros de 2.0 litros turbo diesel, que genera 139 caballos de fuerza que pueden parecer pocos, pero que brilla por el empuje de las 236 libras-pie de torque que entrega desde muy abajo de la zona del cuentarrevoluciones.

El complemento de este propulsor llega en forma de una transmisión manual de seis velocidades y de una caja reductora que ofrece los modos 2H, 4H y 4L, tres configuraciones que nos ayudaron a salir victoriosos de estos senderos, sobre todo el último, pues permite disponer de todo el torque del motor a baja velocidad.

A nuestro paso la humedad en el ambiente domina, así como el crujir de las crecidas ramas que los neumáticos van recortando a su paso, mientras que las enormes hojas de la vegetación van recorriendo los laterales de la carrocería.

La altura de la carrocería de la Frison T8 es generosa para enfrentar obstáculos voluminosos y un par de ríos que se quedaron atrás, y al mismo tiempo se percibe una pick up sólida en su andar y robusta en su calidad de construcción, pues no hay ruidos mecánicos extraños que demuestren lo contrario, y vaya que las sacudidas han sido extremas, aunque unas llantas con una banda de rodadura más agresiva hubieran resultado formidables en estos momentos. Después de un par de horas salimos de este bosque tropical con una doble satisfacción: haber podido ayudar a Jac a entregar su valiosa carga y haber salido sin ningún rasguño al pavimento.

El último día nos reunió con la arena de la playa del Estero, aledaña al puerto de San Blas para comenzar a limpiar la zona de basura. Es sorprendente lo que puedes encontrar tirado, desde envases de refresco y cerveza, hasta agujetas, ropa interior, restos de juguetes y, obviamente, muchos cubrebocas.

Al final de la jornada las cifras fueron más que contundentes. Participaron 280 personas de todas las edades, se recolectaron más de tres toneladas de basura y se repartieron más de 170 mil pesos a los tres primeros lugares de cada torneo. Los organizadores esperan que este sea el primero de muchos torneos de pesca ambiental, y nosotros también.

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/CR

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