La fiebre de oropouche, una infección viral transmitida por mosquitos, ha emergido como una nueva preocupación de salud pública en América Latina, con más de ocho mil casos confirmados en lo que va del año en cinco países de la región. Su aparición en zonas donde anteriormente no se había registrado ha generado una vigilancia intensa, recordando la incertidumbre que causó el zika hace una década.
En Argentina, el Ministerio de Salud informó al medio La Nación que hasta ahora no se ha detectado circulación del virus oropouche (OROV) en el país. "Hasta el momento, se han notificado 890 casos negativos para dengue que fueron examinados para oropouche en Argentina. Todos resultaron negativos para OROV", indicó la cartera sanitaria.
En el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas Dr. Julio Maiztegui (Inevh-Anlis), que actúa como el centro de referencia para dengue y otros arbovirus como OROV, se ha intensificado el trabajo en la red de laboratorios provinciales. Se están analizando no solo nuevas muestras, sino también casos negativos para dengue de la última epidemia, con el fin de asegurarse de que el virus no haya ingresado al país sin ser detectado.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió su cuarta alerta epidemiológica del año en la primera semana de agosto, instando a los países a reforzar sus sistemas de detección y confirmación de la infección por laboratorio. Esto incluye casos fatales y de transmisión vertical de madre a hijo, potencialmente asociados al virus oropouche.
La alerta de la OPS fue impulsada no solo por el aumento en las notificaciones de casos desde enero en áreas previamente libres de la enfermedad, sino también por la confirmación de dos muertes en Brasil relacionadas con la fiebre de oropouche, las primeras en el mundo conocidas por esta causa. Ambas víctimas, mujeres de alrededor de 30 años, presentaban síntomas similares a los del dengue grave.
En Brasil, el virus ha causado, además, una muerte fetal y un aborto, junto con cuatro casos de recién nacidos con microcefalia. Estos incidentes han llevado a que las autoridades brasileñas y la OPS continúen investigando posibles casos adicionales de transmisión vertical.
Desde enero, Brasil, Bolivia, Colombia, Perú y Cuba han reportado un total de 8,078 casos confirmados hasta finales de junio, según el último informe de la OPS. En Europa, también se han detectado 19 casos importados de oropouche, todos relacionados con viajeros provenientes de Brasil y Cuba. Ante esta situación, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades emitió recomendaciones de precaución para evitar picaduras de mosquitos en los países afectados.
En Argentina, a pesar de no haber detectado casos de oropouche, el Ministerio de Salud emitió una circular de vigilancia epidemiológica a las provincias, advirtiendo sobre la necesidad de reforzar la vigilancia ante la presencia del vector principal, el jején Culicoides paraensis, en algunas regiones del país.
El nivel de riesgo del brote de oropouche en la región ha pasado de moderado a alto, según la última evaluación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este cambio refleja el incremento de infecciones en los estados del norte de Brasil y la falta de medidas preventivas adecuadas en algunas áreas.
María Alejandra Morales, jefa del Departamento de Investigación y Diagnóstico de Referencia del Inevh-Anlis, explicó que los síntomas de la infección pueden ser similares a los del dengue, con fiebre, dolor de cabeza, mialgias, artralgia, vómitos, náuseas y erupción cutánea. Morales destacó que, dado el riesgo de introducción del virus en el país, se recomienda realizar pruebas para OROV en un porcentaje de los casos negativos para dengue.
Morales recordó que el oropouche no es un virus nuevo para su equipo, y que ya han transferido la capacidad de detección a laboratorios en provincias limítrofes con Brasil y Bolivia, donde es más alta la presencia de jejenes. Señaló que, aunque en el pasado se detectaron casos de oropouche en Jujuy, no se han reportado nuevos casos desde entonces.
Mientras tanto, están analizando muestras retrospectivas de la epidemia de dengue 2023-2024 para descartar una posible "entrada silenciosa" del virus en el país. "Hasta ahora, no hay indicios de que eso haya ocurrido", afirmó Morales.
A medida que se monitorea la situación, los expertos subrayan la importancia de prevenir la proliferación de mosquitos en hogares y espacios públicos, para evitar no solo el oropouche, sino también el dengue, que sigue siendo una preocupación importante en la región.