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BMW S 1000 XR, a prueba

BMW S 1000 XR, a prueba

Columnas viernes 18 de junio de 2021 - 02:29

La gama de motocicletas de cuatro cilindros de BMW está en plena renovación. Dentro de esta familia se encuentra la S 1000 XR, un modelo que llega en su segunda generación a pelear en el segmento de las maxitrail.

La S 1000 XR presume un aspecto más agresivo, con un frontal afilado y faros simétricos con tecnología LED, que reducen su peso y dimensiones. La transición entre el frente y la parte media está bien integrada y las cubiertas laterales bajan hacia la parte inferior con más presencia, mientras que el asiento y el subchasis se enlazan mejor que en su predecesora con el depósito de combustible.

En la parte trasera encontramos una base que integra los soportes para las maletas y las manijas para que el pasajero se sujete. Otro detalle en esta zona tiene que ver con la iluminación LED, la cual agrupa cuartos, luz de stop, intermitentes y direccionales.

Una vez arriba de la S 1000 XR, notamos que la postura es elevada, con un altura del asiento de 840 milímetros y que, con nuestros 1.80 metros de altura, nuestros pies apenas tocan el suelo, lo suficiente para levantar la moto y mantenerla en vertical.

El tanque nos permite abrazarlo con las piernas de forma natural, mientras que la anchura del manubrio es amplia pero no exagerada.

Si bien la postura de conducción no es la de una trail típica, en la que llevamos la espalda completamente erguida, al final resulta cómoda y no fatiga los brazos, vamos ligeramente tendidos sobre el depósito, lo que favorece una pose más deportiva al momento de enfrentar las curvas.

Otro de los cambios llega en forma de un panel de instrumentos digital de 6.5 pulgadas, que ofrece una buena cantidad de información, desde la autonomía y presión de los neumáticos, hasta los grados de inclinación; una pantalla que se ha hecho extensiva prácticamente a toda la gama de motos grandes de BMW y cuyo funcionamiento es sencillo y rápido, a través del mando giratorio del puño izquierdo del manubrio.

Comenzamos nuestro ascenso por la carretera secundaria que conecta a la Ciudad de México con la zona alta del Ajusco, y lo cierto es que es una moto que a simple vista parece compacta, pero en movimiento se siente enorme, con mucho espacio en el asiento y un manillar que mantiene los brazos bien abiertos.

Los primeros kilómetros nos demostraron que la S 1000 XR es una moto con un funcionamiento fino y una transmisión adaptada para que la moto sea más apta para viajar, en la que las relaciones de cuarta, quinta y sexta velocidades son más largas.

Bajo nuestras piernas late un renovado propulsor de cuatro cilindros de 1,000 cc refrigerado por líquido y aceite, que básicamente es el mismo que impulsa a la deportiva S 1000 RR, aunque con un cambio importante: la ausencia del sistema de distribución variable, un elemento innecesario dada su orientación viajera, además de un incremento hasta los 165 caballos de fuerza y 84 libras-pie de torque, que se ajusta a la normativa Euro5.

A esto se suma un incremento en su relación de compresión, válvulas de admisión huecas, nueva gestión electrónica y árboles de levas, un cárter más ligero y bielas más resistentes. El esquema de suspensión también fue ajustado para ofrecer un comportamiento más versátil de la horquilla invertida delantera y el monoamortiguador trasero.

El sistema Dynamic ESA Pro ajusta la rigidez en función de los modos de manejo Road o Sport y la precarga, así como un rango de ajuste más amplio. En autopista y ciudad se muestra progresiva y muy suave, mientras que al incrementar el ritmo en tramos con curvas ofrecen un comportamiento más rígido, que se adapta bien a los asfaltos maltratados, pero sin llegar a ser el de una moto deportiva, con ciertas transferencias de pesos en frenada.

Al momento de entrar a las curvas tenemos mucha potencia de frenado, gracias a un conjunto de discos de 320 milímetros en la rueda delantera, mordidos por cálipers de cuatro pistones de anclaje radial firmados por Hayes, así como un disco sencillo de 265 mm atrás, con pinza flotante de dos émbolos. Al salir de las curvas la finura de funcionamiento de la S 1000 XR se traduce en una buena capacidad de tracción, permitiendo incrementar el ritmo con una gran sensación de control.

Una moto tecnológicamente impresionante que, por sus dimensiones y prestaciones requiere de un proceso de adaptación y reconocimiento previo más prolongado, para realmente exprimir al máximo sus capacidades; está disponible en nuestro mercado por un precio que inicia en $360,000.


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/CR

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