Puebla
Por Jaime Carrera
En toda historia oscura y de poder hay personajes que han despuntado y forjado redes de actividades ilícitas que los han llevado a construir imperios plagados de impunidad. Todo, ante la vista, omisión e, incluso, cobijo de las propias autoridades municipales.
Hoy, una de las rutas del dinero informal que recorre el Centro Histórico y la concentración del poder en ese sitio radica en unas cuantas personas, una de ellas: Martín “J”, líder de la organización 11 de Marzo, del que poco o nada habla el Ayuntamiento de Claudia Rivera Vivanco.
Lo que comenzó como un ascendente crecimiento en el mundo de la informalidad laboral, para Martín acabó por ser un largo historial del control de venta de productos de dudosa procedencia y el fundador de uno de los sitios emblemáticos del crimen en Puebla: La Maldita Vecindad.
Martín se disputa el control de los primeros cuadros de la ciudad con agrupaciones como Fuerza 2000. Tan sólo ayer, se reportaron supuestas detonaciones de arma de fuego por una riña entre ambos grupos por el cobro de derecho de piso en las calles 16 y 18 poniente.
En el nombre de Martín no sólo confluye el comercio ambulante, sino también las ansiadas redes de narcomenudeo que por años han azorado a la población y comerciantes del Centro Histórico, así como relaciones con líderes de bandas de barrios como Xonaca y San Antonio, así como de municipios como San Martín Texmelucan.
Martín J. ha sido señalado como presunto padrino de narcomenudistas, asaltantes y cadeneros que se resguardaban en el inmueble con el número 805 de la 3 Norte —hoy ya desmantelado por el gobierno estatal— y que tuvo como inquilinos a El Caníbal, El Pecas y El Comeuñas.
La Maldita Vecindad, durante meses fue el centro de reunión del hijo de Martín: Alberto, El Caníba o El Beto, actualmente recluido en San Miguel y quien, en su momento, dejó a cargo del negocio a El Pecas, líder de una banda de narcomenudeo en el barrio de Xanenetla.
El líder ambulante también ha sido acusado de imponer su ley en el norponiente del centro de la ciudad y ahora, según lo denunciado por un grupo de sexoservidoras, busca apoderarse del negocio de la prostitución que le dejaría hasta 30 mil pesos diarios por el cobro de cuotas.
“Por parte de mis compañeras ya no vienen, se cambian de lugar, por miedo, el señor Martin está con todo, porque pasado mañana ya no sé qué me vaya a pasar, el señor es de armas tomar, es una persona conflictiva que no se presta para el diálogo”, acusó una de las sexoservidoras.